El gasto público en México continúa su tendencia al alza hasta noviembre de 2025, impulsado, en gran medida, por los apoyos otorgados a la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex). Según las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la administración de Claudia Sheinbaum reporta un desembolso total de 8 billones 462,100 millones de pesos, lo que implica un crecimiento del 2.5% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, al excluir los apoyos destinados a Pemex, el gasto se reduce a 8 billones 208,300 millones de pesos, reflejando una leve caída del 0.6% en términos anuales. La SHCP enfatiza que, a pesar de estos vaivenes, el gasto público ha alcanzado un 91.7% de lo calendarizado para el año, lo que asegura la provisión oportuna de bienes y servicios. Este desempeño, argumenta la dependencia, refuerza los programas de bienestar y fomenta la inversión productiva.
No obstante, el informe revela una preocupación: los recursos destinados a la población han disminuido. El gasto programable, clave para la atención de los servicios e infraestructura pública, se cifra en 6 billones 116,100 millones de pesos, lo que acarrea una disminución del 3.6% en comparación anual. En contrapartida, el gasto del gobierno federal por sí solo ascendió a 4 billones 851,400 millones de pesos, lo que representa un incremento del 3.1% interanual. Por su parte, los gastos en organismos de control presupuestario, como el IMSS y el ISSSTE, sumaron 1 billón 840,900 millones de pesos, mostrando un sólido aumento del 8.6%.
Las empresas públicas del estado, incluyendo a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), enfrentan un recorte significativo, con un gasto de 873,200 millones de pesos, lo que representa una caída del 15% en términos anuales. Por el contrario, el gasto no programable —sin incluir el coste financiero de la deuda— aumentó a 1 billón 274,300 millones de pesos, un 5% más en comparación con el año anterior.
Las participaciones federales dentro de este gasto no programable crecieron un 5.7% en términos reales, superando las estimaciones en 13,000 millones de pesos, en línea con el aumento de la recaudación federal participable. A su vez, el costo financiero del gobierno, que abarca el servicio de la deuda y otros gastos, alcanzó 1 billón 71,700 millones de pesos, marcando un incremento del 11.2% interanual.
En conclusión, la situación fiscal del país se mantiene alineada con las metas establecidas para el año, apoyada en un crecimiento de los ingresos no petroleros y un manejo del gasto que, aunque prudentemente ordenado, ha generado inquietudes respecto a la disponibilidad de recursos para la población. Las cifras pone de manifiesto la complejidad de equilibrar el apoyo a las empresas estatales mientras se intenta satisfacer las necesidades básicas de la ciudadanía.
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