Batir Mohamed, un veterano saharaui, contempló con nostalgia el pasado desde el campo de Auserd, donde este 8 de abril se celebró el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Nacido en 1973, Mohamed participó en el primer ataque del Frente Polisario junto a Brahim Ghali, actual presidente del movimiento y uno de los fundadores de esta lucha. Al conmemorar este medio siglo de resistencia, miles de saharauis se reunieron en el campamento de refugiados en Argelia, donde las festividades llenaron de vida un entorno marcado por la adversidad.
Desde temprano en la mañana, viejos vehículos se desplazaban por los caminos polvorientos mientras los soldados, provenientes de territorios liberados, se organizaban para el desfile. Entre ellos estaba Hanna, un reservista de 43 años que, a pesar de trabajar como repartidor en España, no dudaba en acudir al deber cada vez que su país lo requería. Ahmed, un joven militar, compartió que dos de sus tíos habían sido asesinados por las fuerzas marroquíes, reflejando el costo humano de esta prolongada lucha.
El evento alcanzó su clímax cuando Brahim Ghali, desde una improvisada tribuna, rindió homenaje a los “mártires de la causa nacional”. Su discurso, marcado por la historia del conflicto, subrayó la incertidumbre que ha rodeado la cuestión saharaui desde 1975, cuando España abandonó el territorio sin celebrar el prometido referéndum de independencia, dando paso a la ocupación por parte de Marruecos.
A lo largo de los años, el Sáhara Occidental se ha convertido en un conflicto territorial sin resolver, evidenciado por el muro defensivo marroquí que divide la región. Aunque Marruecos controla el 80% del territorio, la administración española aún debe hacerse responsable por su descolonización. Este pasado infausto fue recordado por Ghali al criticar a España por su papel en el proceso, pero también ofreció un mensaje de esperanza, destacando que el Estado saharaui ha logrado establecer instituciones funcionales y mantener su continuidad a pesar de la ocupación.
Mientras tanto, el optimismo reinó entre los saharauis que celebraban la jornada. Las festividades incluyeron exhibiciones folklóricas y ferias de artesanía, mostrando la riqueza cultural del pueblo saharaui. A pesar de las dificultades, los saharauis siguen luchando por un futuro de paz y autodeterminación.
La situación del Sáhara Occidental se complica aún más por el respaldo internacional hacia el plan de autonomía marroquí, respaldado por países como Estados Unidos y múltiples naciones en la comunidad internacional. A medida que las perspectivas políticas se entrelazan con la realidad en el terreno, el deseo de un cambio perdura entre los saharauis.
Este aniversario no solo es un recordatorio de la resistencia histórica, sino también un reflejo de la continua búsqueda del pueblo saharaui por reconocimiento y autonomía en un mundo que parece haber olvidado su lucha. Con un futuro incierto ante ellos, la determinación de estos refugiados se mantiene firme, simbolizando una historia que persiste a pesar de los obstáculos.
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