En la víspera de Año Nuevo, mientras el mundo contaba los segundos restantes del viejo año, pocos se detenían a reflexionar sobre el copyright y el dominio público. Sin embargo, para quienes siguen de cerca la evolución de los derechos de autor, el inicio del nuevo año representa un hito significativo. Esto se debe a que la duración de los derechos de autor se calcula hasta el 31 de diciembre de cada año, una regla establecida en la Convención de Berna de 1886. En muchos países, el copyright sobre una obra de arte dura 70 años a partir del final del año en que falleció el autor, lo que significa que cada 1 de enero, numerosas creaciones artísticas ingresan al dominio público.
En 2026, esto incluye obras de artistas como Fernand Léger, Nicolas de Staël y Maurice Utrillo, todos fallecidos en 1955. En la Unión Europea, el Reino Unido y otros países con esta regla de vida más 70 años, estos trabajos podrán ser reproducidos, publicados, digitalizados y compartidos por todos sin necesidad de autorización de los titulares de copyright.
El dominio público es un espacio maravilloso que permite el uso libre y está abierto a todos. Muchas personas aprovechan el comienzo del año para redescubrir y celebrar obras que han ingresado a este espacio. Un ejemplo de ello es el sitio web The Public Domain Review, que cada 1 de enero desea a todos un “Feliz Día del Dominio Público”.
Sin embargo, es importante señalar que no todos los países se adhieren a la misma duración de copyright. Mientras que muchos se ajustan al mínimo de la Convención de Berna, que establece una duración de vida más 50 años, en países como esos las obras de Léger, de Staël y Utrillo ya llevan 20 años en el dominio público. Así, celebran este año la entrada al dominio público de artistas fallecidos en 1975, como Barbara Hepworth. Así mismo, muchos países en Asia, el Medio Oriente y África, junto con Nueva Zelanda, se encuentran en este grupo. Ellos disfrutan de haber visto a obras de Picasso, quien murió en 1973, ya en el dominio público, aun cuando sus obras aún tengan derechos de autor en Europa hasta el 1 de enero de 2044.
Pasando a Estados Unidos, la situación es más compleja. Aunque el país es parte de la Convención de Berna y aplica un copyright de vida más 70 años, esta regla solo se aplica a obras creadas tras la Ley de Copyright de 1976. Para obras anteriores, incluida la de autores extranjeros, rige un sistema de reglas más complicado. Por ejemplo, bajo la ley estadounidense, la mayoría de las obras publicadas hace más de 95 años están ya en el dominio público. Esta norma explica por qué se dice que Mickey Mouse entrará al dominio público el 1 de enero de 2024, 95 años después del año (1928) en que apareció por primera vez en una película.
La situación de Mickey Mouse y Picasso puede suscitar curiosidad sobre qué ocurre cuando una obra tiene derechos de autor en un país y está en dominio público en otro. La regla general es asegurarse de que la obra esté en el dominio público en el país donde se está copiando. En el caso de obras de autores extranjeros publicadas por primera vez en el extranjero, se puede beneficiarse de la duración más corta de las dos aplicables, aunque siempre es recomendable proceder con cautela.
Los números pueden ser confusos, así que, en lugar de recurrir a la calculadora, quizás sea preferible disfrutar del momento: la liberación digital de tantas grandes obras de arte. Como viejos amigos, no deben ser olvidadas.
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