La Secretaría de Gobernación prepara un decreto para ajustar la política penitenciaria y disminuir la población más vulnerable en las cárceles mexicanas. El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha dado instrucciones para que se redacte un documento legal para permitir la puesta en libertad de los presos torturados, mayores de 75, enfermos crónicos mayores de 65 o que lleven sin sentencia más de 10 años por delitos leves.
El proyecto de decreto de la Secretaría de Gobernación pretende que los afectados por los retrasos en el sistema de justicia acorten su estancia en prisión. Actualmente, casi la mitad de los reclusos en cárceles mexicanas no tienen una sentencia firme y deben esperar entre rejas su proceso pese a que se les presumen inocentes. Esta medida permite encarcelar a personas que no han tenido un juicio por el potencial riesgo para la sociedad que representa el delito que se les acusa. El 43% de los presos en México están en prisión preventiva, muy por delante de EE UU que solo tiene al 24% o la Unión Europea que tiene al 25% en estas condiciones.
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Cuando el decreto entre en vigor, la población penitenciaria más vulnerable también disminuirá considerablemente. “Toda la población penitenciaria que tenga más de 75 años podrá solicitar que se le conceda la excarcelación y siga en su casa en prisión domiciliaria”, ha informado la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Los que tengan una enfermedad crónica o degenerativa y sean mayores de 65 años también podrán acogerse a este derecho.
Los presos que aleguen tortura y que pueda comprobarse a través del peritaje del Protocolo de Estambul también podrán beneficiarse de la excarcelación, estén acusados del delito que sea. “Lo que queremos dejar en claro es que como política de Estado, nosotros no permitimos la tortura”, ha sentenciado el presidente, quien reconoce que es una medida polémica. Los detalles del decreto todavía no han sido publicados.
El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez, ha puesto cara a esta problemática en México con los ejemplos de varios casos mediáticos. El ejemplo de Israel Vallarta es el más sonado. Con 16 años en prisión sin sentencia y con evidencias de tortura en su detención, las autoridades han pedido que se revise su caso y se emita sentencia para no dilatar más su estancia en prisión.


