Cerca de las nueve y media de la mañana del viernes, 23 de enero de 2026, el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, compartió un primer mensaje en redes que marcaría el inicio de un cruce de versiones sobre un importante suceso. En la noche del jueves, el exatleta olímpico canadiense Ryan Wedding, conocido como “El Rey de la Cocaína” y uno de los hombres más buscados por el FBI, se había entregado voluntariamente a las autoridades de la Embajada de Estados Unidos en México. Sin embargo, la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, alimentó la confusión al afirmar que Wedding había sido arrestado, generando un intenso debate sobre si se trató de una detención o una entrega voluntaria.
Este mismo día, Wedding fue trasladado desde México hacia Estados Unidos junto a Alejandro Rosales, otro fugitivo también incluido en la lista de los más buscados del FBI. Wedding, con más de una década escondido en México, era buscado por su supuesta participación en una red de tráfico de drogas que enviaba cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia, tanto a Estados Unidos como a Canadá. El director del FBI, Kash Patel, reveló que Wedding enfrentaba cargos de tráfico de cocaína y asesinato desde 2024.
Las declaraciones de Patel se produjeron poco después de una reunión con García Harfuch y el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson. Durante el encuentro, el secretario destacó que las autoridades estadounidenses reconocen el aumento en las operaciones coordinadas para la detención de criminales y acordaron continuar la cooperación, siempre con respeto a la soberanía mexicana. Esta dinámica de colaboración se ha vuelto crucial, ya que la administración de Claudia Sheinbaum ha buscado mitigar las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha expresado su deseo de tomar acción directa en territorio mexicano contra los carteles de la droga.
Patel también insinuó que Wedding no se entregó voluntariamente, sino que su captura fue resultado de operaciones conjuntas, mencionando el liderazgo de Trump en la búsqueda de fugitivos. Estrategias de comunicación que buscaban resaltar la cooperación entre los dos países se hicieron evidentes, pero la participación de México fue reconocida solo en los párrafos finales de los comunicados.
En una conferencia, Patel describió a Wedding como un narcotraficante de grandes proporciones, comparándolo, de forma controvertida, con figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Pablo Escobar. A pesar de estas comparaciones, no se han presentado cifras claras que respalden tales afirmaciones. La entrega de Wedding se llevó a cabo, según reportes, tras negociaciones entre los equipos del FBI y autoridades mexicanas en territorio mexicano.
El embajador Johnson, un veterano de la inteligencia estadounidense, también se alineó con la explicación de la entrega voluntaria, reiterando la importancia de la cooperación bilateral. Destacó que la entrega fue resultado de la presión ejercida de manera conjunta por México y Estados Unidos, marcando un avance significativo en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales.
Este evento se suma a una serie de intercambios mediáticos entre México y Estados Unidos sobre seguridad. Desde el regreso de Trump a la presidencia, México ha trasladado a Estados Unidos una notable cantidad de criminales—94 en total—en lo que se percibe como un esfuerzo por fortalecer la relación bilateral en materia de seguridad y responder a la presión ejercida desde el norte.
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