El 22 de mayo de 2025, el Gobierno Federal lanzó el programa de Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, una iniciativa que promete ser un salvavidas para la economía mexicana y la generación de empleo en tiempos difíciles. Este programa no solo busca ofrecer incentivos atractivos para quienes se atrevan a invertir en estos Polos, sino que también incluye deducciones fiscales hasta del 100 % en inversiones de activos fijos y un 25 % adicional en capacitación e innovación. Además, contempla la concesión de terrenos de propiedad gubernamental para facilitar estas inversiones.
Este esfuerzo se alinea con ejemplos internacionales de políticas industriales exitosas que han logrado propulsar el crecimiento económico. Países como Corea del Sur, Singapur, Malasia, Indonesia y Tailandia cambiaron su destino económico entre 1960 y 1990, logrando tasas de crecimiento superiores al 7 % anual mediante estrategias inteligentes de desarrollo industrial.
México, por su parte, tiene antecedentes de éxito en este ámbito. Desde la Fundacion del Banco de Avío en el siglo XIX, que impulsó sectores como el textil y la metalurgia, hasta iniciativas modernas como el Desarrollo Estabilizador que respaldó industrias estratégicas. Sin embargo, el panorama actual ha cambiado drásticamente. La incorporación de inteligencia artificial, el proteccionismo global y un entorno de producción cada vez más dinámico han planteado nuevos desafíos.
A pesar del renovado interés en la política industrial, la eficacia del programa de Polos de Desarrollo dependerá de un enfoque integral que aborde sectores críticos. Es esencial fortalecer el sector energético, cuyas deficiencias en generación y transmisión han limitado el avance y la confianza de los inversores. La inestabilidad en el suministro energético puede resultar un freno significativo para el crecimiento.
Asimismo, una regulación de mercado coherente y estable es vital. Sin un marco que garantice la seguridad jurídica y promueva la competencia, se genera incertidumbre en el ámbito económico, lo que desincentiva las inversiones a largo plazo. Normas fragmentadas y politizadas perjudican el ambiente empresarial y favorecen el desbalance competitivo.
Otro factor clave es la seguridad pública. La presencia de organizaciones criminales y la corrupción han creado un clima de inseguridad que afecta negativamente la inversión tanto local como extranjera. Una estrategia de seguridad efectiva y coordinada es crucial para devolver la confianza a los inversores y estimular el desarrollo económico.
La creación de Polos de Desarrollo Económico tiene el potencial de ofrecer oportunidades significativas para el crecimiento y la creación de empleo digno. Sin embargo, la implementación de este programa debe ir acompañada de políticas públicas robustas y cohesivas que proporcionen un entorno favorable, garantizando certidumbre, acceso a insumos y reglas equitativas para todos los actores económicos.
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