La ciudad de Barcelona ha sido pionera en el movimiento surrealista en España, mucho antes de que el movimiento artístico cumpliera 100 años. Según el profesor Ángel Llorente, la “precuela” del surrealismo se dio en la ciudad catalana en la década de 1920, mediante el grupo de escritores y artistas que se conocían como Dau al Set.
Este grupo, que incluía a artistas como Joan Miró y a escritores como Joan Brossa y Antoni Tàpies, experimentó con diversas formas de arte, combinando lo abstracto, lo absurdo y lo subversivo en sus obras. Su objetivo era subvertir la realidad y socavar la lógica tradicional, lo que les llevó a explorar temas polémicos como la religión, la política y el sexo.
El movimiento surrealista se popularizó en España en la década de 1920 y su influencia se extendió rápidamente por toda Europa y América. Andre Breton, uno de los fundadores del movimiento, visitó Barcelona en 1936 y reconoció la importancia del grupo Dau al Set en la formación del surrealismo español.
A pesar de su influencia, el grupo no se consideraba surrealista en un sentido estricto, sino que abrazaba una amplia gama de corrientes artísticas y filosóficas, desde el dadaísmo hasta el marxismo. Sin embargo, su experimentación y su libertad creativa allanaron el camino para el surgimiento del surrealismo en España y en todo el mundo.
La influencia del grupo Dau al Set se puede apreciar en la cultura contemporánea de Barcelona, donde los artistas y escritores siguen desafiando las convenciones y explorando nuevos caminos creativos. El legado de esta “precuela” del surrealismo sigue siendo relevante y emocionante hoy en día, y ha dejado una huella indeleble en la rica historia cultural de la ciudad.
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