Toronto, Canadá | julio de 2025 — Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto-Mississauga ha revelado que ciertas lesiones físicas pueden dejar una huella duradera en el sistema nervioso, provocando dolor persistente y respuestas exageradas al miedo, incluso mucho tiempo después de que el cuerpo ha sanado.
Los científicos trabajaron con un modelo en ratones y descubrieron que, meses después de sufrir una herida menor, los animales reaccionaban con temor intenso y reactivación del dolor ante el olor de un depredador, sin que existiera un nuevo daño físico. Sorprendentemente, el dolor no solo se sentía en la zona afectada originalmente, sino también en el lado opuesto del cuerpo.
Este fenómeno, que se mantuvo durante más de seis meses, sugiere que el sistema nervioso puede quedar en un estado de hipersensibilidad permanente. Según los investigadores, esto podría explicar por qué algunas personas desarrollan dolor crónico tras una lesión aparentemente menor.
La clave del mecanismo radica en la interacción entre dos elementos: la hormona del estrés corticosterona y el receptor TRPA1, conocido como el “receptor del wasabi” por su respuesta intensa al dolor. En los ratones lesionados, ambos componentes permanecieron hiperactivos, intensificando las respuestas al estrés y al dolor.
Cuando se bloqueó farmacológicamente cualquiera de estos dos elementos, la respuesta exagerada desapareció. Esto demuestra que es posible desactivar este circuito de hipersensibilidad, al menos en modelos animales.
El estudio también reveló que el miedo y el dolor no comparten exactamente los mismos mecanismos biológicos. Mientras la corticosterona influye en ambos, el TRPA1 solo está involucrado en la respuesta de miedo. Este hallazgo abre la puerta al desarrollo de tratamientos más específicos para separar el dolor crónico de los trastornos de ansiedad.
Los investigadores concluyen que el cuerpo no olvida las experiencias traumáticas, incluso cuando no hay una lesión activa. Esta “memoria somática” podría ser la causa de muchos casos de dolor persistente y ansiedad, lo que resalta la importancia de nuevos enfoques terapéuticos dirigidos a los mecanismos fisiológicos del trauma.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


