La reciente controversia en el futbol mexicano ha alcanzado un nuevo nivel de tensión tras la respuesta de los clubes de la Liga de Expansión a las afirmaciones de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut). La federación ha declarado que la demanda presentada ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por parte de estos clubes “no tiene fundamentos”, lo que ha motivado una contundente reacción de las instituciones involucradas.
A través de un comunicado difundido en redes sociales por nueve de los diez clubes, se subraya la decisión de emprender acciones legales para garantizar el derecho al ascenso. Estos equipos argumentan que la decisión de cancelar el ascenso en 2020, influenciada por la pandemia, vino acompañada de promesas que no se han cumplido. En este contexto, el comunicado matiza que las normas establecidas no han sido respetadas por la Liga MX, lamentando además el uso de fondos de apoyo como herramienta de presión.
La carta expone de manera clara y concisa siete puntos que argumentan por qué han decidido presentar su caso ante el TAS, destacando que el derecho al ascenso debería basarse en méritos deportivos, tal como queda establecido en el Artículo 12 bis del Estatuto de la FMF. Uno de los fragmentos más impactantes del documento indica que la gestión del futbol mexicano se ha transformado en un negocio que favorece únicamente a los clubes de la Liga MX, perjudicando el desarrollo de todo el futbol nacional.
En contraste, la Liga MX ha mantenido una postura firme y clara. En una reciente reunión de dueños, Mikel Arriola, presidente de la liga, reafirmó que los clubes de la Liga de Expansión no han cumplido con los requisitos necesarios y que las disposiciones se establecieron con claridad desde 2020.
Cabe resaltar que, hasta el momento, el club Atlante ha decidido no sumarse a la lucha de los otros nueve, tomando una dirección diferente mientras estos buscan recuperar su derecho al ascenso a Primera División.
Este escenario de conflictos legales y deportivas pone de relieve la complejidad del marco regulatorio en el futbol mexicano, así como la necesidad de abordar con seriedad los acuerdos establecidos en momentos difíciles, lo que podría tener repercusiones en el futuro inmediato del deporte en el país. Sin duda, esta situación está lejos de resolverse y promete dar mucho de qué hablar en las próximas semanas.
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