Cuando se habla de platillos ideales para una cena elegante, inevitablemente se nos vienen a la mente cortes de carne de alta gama, pastas sofisticadas y postres refinados. El filete Wellington, un clásico de la cocina británica, es uno de esos platos que se considera ineludible en encuentros gastronómicos importantes. No obstante, su elaboración puede resultar intimidante para los cocineros principiantes, ya que implica ingredientes caros y técnicas complejas.
Para aquellos que desean disfrutar del sabor y la presentación de este exquisito platillo sin dejar de lado el presupuesto ni pasar horas en la cocina, existe una versión asequible y sencilla de realizar. Esta alternativa se elabora con carne molida de res y masa de hojaldre comercial, permitiendo que la presentación siga siendo digna de un restaurante.
Uno de los secretos para confeccionar esta versión clásica sin romper el banco es la selección del tipo de carne. Mientras que el filete Wellington tradicional se hace con solomillo de res, un ingrediente que puede costar hasta diez veces más que un kilo de carne molida, hay otras opciones más económicas. Utilizar carne molida como sustituto no solo reduce el costo, sino que también aporta un excelente sabor y una textura jugosa.
El relleno de este platillo, conocido como duxelle, es otro elemento importante que puede ser preparado con un enfoque de ahorro. Consiste en un salteado de champiñones, cebollas y chalotas, que se cocina en mantequilla y se adereza con un poco de perejil. Para conseguir la consistencia ideal, es recomendable picar los champiñones finamente y, posteriormente, escurrirlos en una toalla de cocina para eliminar el exceso de líquido.
El proceso de preparación es bastante sencillo. En primer lugar, se pican finamente los champiñones, la cebolla y el ajo, y se sofríen hasta que el líquido se evapore. Luego, se sazona la carne de res y se sella ligeramente en una sartén. Tras esto, la masa de hojaldre se estira y se incorpora una capa de duxelle, para luego colocar la carne encima y envolver todo en un rollo. Finalmente, se pinta con huevo batido y se hornea hasta que se logre un dorado perfecto.
Con esta versión económica del filete Wellington, se puede lograr un platillo de apariencia impresionante para disfrutar en la comodidad del hogar sin comprometer el sabor ni el estilo. Este enfoque no solo brinda una oportunidad para celebrar ocasiones especiales, sino que también facilita que cada familia pueda disfrutar de una cena digna de un restaurante en casa.
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