En el contexto financiero actual, muchas personas en México enfrentan incertidumbre al solicitar préstamos, tarjetas de crédito o servicios comerciales. La preocupación más común radica en su estado dentro del Buró de Crédito, una herramienta que, si bien es frecuente considerarla una “lista negra”, en realidad refleja el historial de todas las personas que han solicitado financiamiento. Este enfoque puede generar confusión, especialmente entre aquellos que no están al tanto de cómo funciona este sistema crediticio en 2026.
El principal problema surge cuando un historial se ve afectado por atrasos, deudas impagas o registros negativos, lo que dificulta el acceso a nuevas líneas de crédito. Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), se ha reportado que más de un tercio de la población mexicana tiene algún crédito vigente, y muchos admiten que su nivel de endeudamiento es elevado o excesivo. En este escenario, mejorar el historial crediticio se ha convertido en una prioridad para quienes buscan estabilidad financiera.
Para aquellos que se preguntan si es posible “salir” del Buró de Crédito, la respuesta es negativa. No se puede abandonar este registro, ya que no es un padrón del que se pueda ingresar o salir voluntariamente. Sin embargo, existe la posibilidad de mejorar el historial crediticio y, con el transcurso del tiempo, eliminar registros negativos establecidos por la ley.
Un primer paso esencial es conocer la situación crediticia actual. Cada persona en México puede solicitar, de forma gratuita una vez al año, un Reporte de Crédito Especial a través de las dos entidades autorizadas por el Gobierno: el Buró de Crédito y el Círculo de Crédito. Este documento es fundamental para identificar deudas, atrasos o incluso errores que impactan la calificación crediticia.
Para quienes buscan restablecer su salud financiera en 2026, los especialistas y autoridades recomiendan acciones concretas. Se sugiere liquidar deudas vencidas comenzando por las más antiguas, negociar condiciones con bancos o tiendas departamentales para obtener convenios o descuentos, y evitar pagar únicamente el mínimo en sus deudas, ya que esto genera acumulación de intereses. Es igualmente importante cumplir puntualmente con los pagos de créditos y servicios actuales, y solicitar aclaraciones si el informe contiene errores; las instituciones tienen un plazo de 29 días hábiles para responder.
Asimismo, existe la opción de negociar una quita, que consiste en pagar solo una parte de la deuda con descuento. Sin embargo, es importante destacar que esta acción puede dejar una marca negativa en el historial crediticio, afectando las posibilidades de obtener nuevos créditos en el corto plazo.
En cuanto a cómo y cuándo se eliminan las deudas del Buró de Crédito, la ley establece plazos claros que dependen del monto de las deudas. Por ejemplo, las deudas menores a 25 UDIS se eliminan en un año, mientras que aquellas entre 25 y 500 UDIS se borran en dos años. Las deudas de entre 500 y 1,000 UDIS se eliminan en cuatro años, y las mayores a 1,000 UDIS pueden permanecer hasta seis años en el registro, siempre que no haya fraude o litigios involucrados.
Es crucial desconfiar de empresas que prometen “borrarte del buró” a cambio de un pago. Este tipo de ofertas son ilegales y la recuperación del acceso al crédito depende, más que de trucos, de disciplina financiera, información clara y acuerdos directos con las instituciones.
Los desafíos del Buró de Crédito en 2026 son evidentes. Con un enfoque proactivo y estrategias adecuadas, los consumidores pueden mejorar su situación financiera y asegurar un mejor futuro crediticio. La clave está en la toma de decisiones informadas y en el manejo responsable de las finanzas personales.
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