Este año, El Salvador hará historia al presentar su primer pabellón en la Bienal de Venecia, un evento emblemático del arte contemporáneo que se llevará a cabo del 9 de mayo al 22 de noviembre. La nación centroamericana será representada por el talentoso pintor y escultor J. Oscar Molina, un artista de 52 años que reside actualmente en Southampton, Nueva York. Su exposición individual, titulada Cartografías de los Desplazados, incluirá entre 15 y 18 esculturas abstractas de su serie Niños del Mundo, que evocan figuras acurrucadas en movimiento.
La participación de El Salvador en este renombrado festival artístico llega en un momento delicado, en medio de denuncias de abusos a los derechos humanos en el país, relacionadas con la “guerra contra las pandillas” del presidente Nayib Bukele. Organizaciones de derechos humanos han condenado las condiciones tortuosas en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), donde se han reportado deportaciones sin el debido proceso.
A pesar de este trasfondo político, Molina ha optado por evitar profundizar en la situación actual de su país durante sus entrevistas. En lugar de eso, busca explorar la experiencia migratoria, un tema profundamente arraigado en su propia historia personal. Huyendo de la guerra civil que devastó su país entre 1980 y 1992, Molina fue desplazado a una edad temprana. Recuerda una infancia idílica en la granja familiar, que se interrumpió abruptamente cuando un bombardeo obligó a su comunidad a evacuar. En su relato, describe la transformación de su familia, pasando de agricultores a pescadores, antes de decidir emigrar a Estados Unidos en busca de una vida mejor.
Su travesía hacia el norte fue compartida con su hermano, Abel, en un grupo de alrededor de 200 personas, lo que marcó el inicio de su nuevo camino en la vida. Hoy, en Southampton, Molina ha logrado establecerse, fundando un negocio de mampostería y dedicándose de lleno al arte. En 2022, inauguró una galería de arte contemporáneo, reafirmando su compromiso con la cultura y la comunidad.
El pabellón salvadoreño, comisionado por la directora nacional del Ministerio de Cultura, Astrid Bahamond Panamá, será curado por Alejandra Cabezas. Esta muestra representará la identidad transnacional, la migración y la experiencia del desplazamiento, conceptos familiares para muchos salvadoreños. Cabezas señala que el objetivo no es crear una ‘imagen nacional’, sino abrir un espacio para reflexionar sobre las complejidades de la realidad salvadoreña y diáspora.
A pesar de la incertidumbre que rodea la confirmación oficial de su participación, Marcelino continúa abordando temas universales que, más allá de su contexto político actual, buscan fomentar la hermandad y el entendimiento mutuo entre los pueblos. “Todos necesitamos de todos”, afirma, subrayando la importancia de la interconexión humana, que, en tiempos de crisis, cobra aún más relevancia.
Con la Bienal de Venecia a la vista, el pabellón de El Salvador promete ser un acontecimiento significativo que invita a la reflexión sobre el arte, la migración y la resiliencia, temas que resuenan profundamente en la historia y el presente de su pueblo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.
![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/01/Conoce-al-Artista-en-la-Bienal-de-Venecia-1140x570.jpg)

