El panorama del consumo se presenta optimista para el final de 2025, después de varios años de debilidad. La demanda ha comenzado a mostrar signos de recuperación, cerrando el ejercicio con un crecimiento del 2,6%. Este aumento se debe tanto a la respuesta positiva en comestibles, que crecieron un 2,5%, como en no comestibles, con un incremento del 3,6%. Factores como el impulso del turismo y un contexto macroeconómico más favorable han influido en esta mejora.
A pesar del crecimiento, los precios en el gran consumo se mantienen moderados, aunque continúan en alza por los incrementos acumulados y la eliminación de medidas fiscales. En este entorno incierto, la caída del precio del aceite de oliva ha ayudado a compensar las subidas más drásticas en otras categorías, donde las cifras son notables: los huevos han subido un 22,9%, el chocolate un 21,1% y el café un 16,2%.
Todos los departamentos—tanto comestibles como no comestibles—han visto un crecimiento en valor y demanda. Se destaca que los productos frescos son responsables del 47% de este crecimiento, gracias a su encarecimiento del 5,4% y a una mejora en la demanda del 2,0%. Por su parte, la alimentación seca contribuye con un 35%, beneficiándose de categorías como los huevos y productos de IV y V gama, alineadas con la tendencia hacia la conveniencia saludable.
La promoción sigue siendo un aspecto fundamental en este mercado. En 2025, el 16,2% de las ventas se realizaron bajo promoción, manteniéndose estable en comparación con el 16,1% del año anterior, aunque superior a registros de años anteriores. Las categorías que más recurren a promociones incluyen aceite de oliva, cervezas y productos de limpieza, lo que refleja una intensa competencia en productos de consumo cotidiano. Esta dinámica resalta el creciente interés de los consumidores por ahorrar en productos esenciales.
En cuanto al canal de venta, el supermercado grande dominó el mercado, concentrando el 56,3% del valor total y creciendo un 6,9%. Al mismo tiempo, el canal online mostró una notable aceleración del 16,6%, aunque aún representa solo el 3,6% del valor total. Sorprendentemente, los hipermercados sufrieron una ligera disminución del 0,8%, a medida que los consumidores se decantaban por formatos más convenientes y de proximidad.
La marca de distribuidor (MDD) fortalecido, alcanzando un 51,7% del valor total, marca su consolidación especialmente en los sectores de alimentación y limpieza. Este crecimiento fue notablemente mayor que el de las marcas de fabricante (MF), con un incremento del 5,8% frente al 1,9% en valor, gracias a su competitividad en precios.
Mirando hacia 2026, el enfoque se centra en un consumidor más exigente y racional en su gasto, que busca no solo productos, sino soluciones que mejoren su calidad de vida. Para fabricantes y distribuidores, competir en conveniencia, diferenciación y calidad será esencial. Se anticipa que, durante este año, las decisiones estratégicas basadas en las expectativas del consumidor marcarán la diferencia en un mercado en transformación, donde las marcas que ofrezcan propuestas relevantes y significativas serán las que logren destacarse.
Con un contexto económico en evolución y un consumidor en busca de valor, el crecimiento del gran consumo parece estar lejos de agotarse. Esto plantea un futuro emocionante tanto para consumidores como para empresas en 2026 y más allá.
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