Una controversia sin precedentes ha surgido alrededor del cierre del Museo Irma Stern (ISM), fundado en 1971 para rendir homenaje a una de las artistas más reconocidas de Sudáfrica. Este cierre inesperado, que se produjo a finales de octubre de 2022, ha generado un clima de incertidumbre sobre su futuro, dejando a muchos preguntándose cuándo y si volverá a abrir sus puertas.
Irma Stern (1894-1966) es celebrada tanto en su país como internacionalmente. Originaria de Transvaal, su biografía revela un vínculo profundo con Alemania, donde fue influenciada por los pintores expresionistas alemanes en las décadas de 1910 y 1920. Tras establecerse en Sudáfrica a finales de los años 20, vivió en su hogar de Rondebosch, conocido como The Firs, el cual se convirtió en parte integral de su legado. Allí dejó no solo su obra, sino también una impresionante colección de arte y objetos culturales, todo bajo un fideicomiso destinado a promover el arte.
Sin embargo, la universidad responsable de la gestión del museo, la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT), y el Fideicomiso Irma Stern anunciaron su separación tras 56 años de colaboración. En este contexto, informaron sobre el traslado de las colecciones a un nuevo centro de almacenamiento y la reconfiguración de The Firs, dejando a muchos en la comunidad artística en estado de shock y descontento.
La reacción pública fue rápida y negativa. Varios críticos han expresado su indignación, mencionando la falta de claridad y transparencia en el proceso de cierre. La investigadora en patrimonio, Phillippa Duncan, destacó el descontento generalizado y la forma abrupta en que se manejó la situación, con despedidas de personal y una comunicación deficiente hacia el público. UCT, por su parte, se limitó a describir las razones del cierre como “operacionales”, sin proporcionar detalles adicionales, lo que aumentó la suspicacia entre quienes esperaban más información.
El anuncio del cierre también provocó reacciones de figuras prominentes en el mundo del arte, incluido Frank Kilbourn, el presidente de la casa de subastas Strauss & Co.; quien expresó su desconcierto ante esta decisión inesperada.
En un intento por abordar la crisis y la presión pública, Nedgroup Private Wealth, propietario del fideicomiso, organizó una consulta pública en noviembre. Se comprometieron a establecer un comité de gestión y un consejo asesor antes de finales de 2025, aunque hasta la fecha no se han realizado anuncios. Mientras tanto, el traslado de las obras a un nuevo emplazamiento, en el V&A Waterfront de Ciudad del Cabo, está en marcha, aunque aún queda mucho por hacer.
A pesar de las dificultades actuales, se recaudaron 22 millones de rand en 2022 (alrededor de $1.3 millones) mediante una subasta de arte destinada a la preservación del museo. Esta suma se invertirá en la gestión y el mantenimiento de The Firs, cuyo legado parece ser reimaginado en formas aún no del todo definidas. Kenneth Kilbourn, exvicepresidente del comité del museo, insta a la necesidad de un diálogo más amplio entre todas las partes involucradas para explorar alternativas viables que aseguren la continuidad de la rica herencia cultural que representa el museo.
Con las obras en proceso de reubicación y una comunidad que sigue ansiosa por respuestas, el futuro del Museo Irma Stern se presenta como un enigma, cargado de expectativas y retos. La trayectoria de este emblemático espacio, no solo en los corazones de los sudafricanos, sino en la historia del arte global, queda ahora en una encrucijada, aguardando un nuevo capítulo que pueda reconciliar el pasado con una visión renovada.
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