Con la expectativa de un nuevo estadio proyectado entre 2028 y 2030, Cruz Azul continúa su búsqueda de un hogar estable en la Ciudad de México. Tras dejar atrás el Ciudad de los Deportes y encontrarse con el Estadio Azteca fuera de su alcance, el equipo actualmente juega en Ciudad Universitaria. Sin embargo, su futuro en el Estadio Olímpico no está garantizado para el siguiente torneo, lo que genera incertidumbre y preocupación.
El acuerdo con los Pumas para utilizar su estadio es solo temporal, y ya han surgido inquietudes sobre el impacto que la carga de partidos, que incluye encuentros de Pumas Femenil, podría tener sobre el estado del césped. Las inclemencias climáticas, como las lluvias fuertes, complican aún más el cuidado del terreno de juego, sumándose a la apretada agenda de partidos que la administración del estadio debe gestionar.
A medida que se aproxima un nuevo equipo al ya saturado calendario de encuentros en Ciudad Universitaria, específicamente el equipo de Pumas CU de la ONEFA, la presión aumenta. Cuatro equipos, con partidos distribuidos entre viernes y lunes, enfrentan el reto de un campo que debe ser mantenido en óptimas condiciones. Ante esta situación, la permanencia de Cruz Azul en el Olímpico está en entredicho, generando un ambiente de tensión en torno a su futuro.
Los posibles movimientos de partidos de Pumas Femenil o de Pumas CU han sido considerados, con el objetivo de facilitar el mantenimiento del césped. La administración está enfocada en preservar uno de los mejores sistemas de drenaje del fútbol mexicano, lo que demandará atención constante para asegurar que la cancha se mantenga en condiciones adecuadas, a pesar de las adversidades climáticas.
Volviendo a los orígenes, Cruz Azul había considerado otras alternativas cercanas a la capital, como Pachuca y Puebla, para sus encuentros. El semestre pasado, se disputó un partido contra Pumas en el Estadio Cuauhtémoc, que resultó ser un éxito rotundo.
Mientras tanto, el nuevo estadio de Cruz Azul, un proyecto tan esperado por la afición, se encuentra en etapas avanzadas de planificación pero aún no ha comenzado su construcción. Según declaraciones del presidente de la Cooperativa, Víctor Velázquez, las obras podrían dar inicio a finales de 2025 o principios de 2026; sin embargo, la falta de una sede definida complica aún más el panorama. Se están evaluando terrenos en localidades como Tlalnepantla, Iztapalapa, Tlalpan y Azcapotzalco, pero aún no hay avances concretos debido a problemas relacionados con el suelo y la logística.
La inauguración del nuevo estadio está proyectada para finales de 2028, 2029 o, a más tardar, 2030. Todo esto dependerá del progreso de los trabajos y de la duración estimada de la construcción, que podría oscilar entre dos y tres años. La afición de Cruz Azul, que espera ansiosamente el nuevo hogar del equipo, encontrará consuelo en estos esfuerzos, mientras la incertidumbre persiste en su actual situación de local.
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