Dos astronautas estadounidenses, un cosmonauta ruso y uno japonés han culminado su odisea espacial, regresando a la Tierra este sábado a bordo de la cápsula Dragon de SpaceX, tras una misión intensa de cinco meses en el vasto cosmos. La tripulación, compuesta por las astronautas Anne McClain y Nichole Ayers, el cosmonauta Kirill Peskov y el japonés Takuya Onishi, amerizó en las tranquilas costas de California a las 08:44 hora local (15:43 GMT).
Este regreso marca el cierre de la décima misión de rotación de tripulación de la Estación Espacial Internacional (EEI), una operación crítica dentro del programa Commercial Crew de la NASA. Este programa ha sido diseñado para transitar la era del transbordador espacial hacia una colaboración robusta con la industria privada, ampliando así los horizontes de la exploración espacial.
La cápsula Dragon, un desarrollo emblemático de la empresa fundada por el multimillonario Elon Musk, se desacopló de la EEI el viernes a las 18:15 hora de la costa este de Estados Unidos (22:15 GMT). En su reingreso a la atmósfera terrestre, la cápsula experimentó temperaturas extremas de hasta 1,925 grados Celsius. Gracias al ingenio ingenieril, este descenso trepidante fue controlado mediante el despliegue de enormes paracaídas.
Una vez que la cápsula fue recuperada por un barco de SpaceX, los astronautas emergieron, respirando el aire de la Tierra después de meses en un entorno cerrado y artificial. Para McClain, la despedida de la estación fue un momento “agridulce”, especialmente al considerar la posibilidad de no volver a surcar los cielos de nuevo. En su mensaje en redes sociales, destacó la importancia del compromiso global hacia los objetivos espaciales, manifestando que el éxito de tales misiones depende de la colaboración entre gobiernos y entidades comerciales.
La tripulación ahora se dirige a Houston, donde se reencontrará con sus familias. Durante su estancia en la EEI, apodada Crew-10, los astronautas llevaron a cabo una amplia gama de experimentos científicos, incluyendo investigaciones sobre el crecimiento de plantas y las reacciones celulares a la gravedad.
Sin embargo, el contexto de este triumphal regreso no es del todo optimista. En julio de 2025, la NASA anunció la pérdida de aproximadamente 3,900 empleos como resultado de un plan de recortes del gobierno, en medio de promesas de continuar con exploraciones tripuladas no solo a la Luna, sino también a Marte.
Esta serie de acontecimientos subraya la compleja intersección entre los avances tecnológicos y los desafíos que enfrenta la agencia espacial estadounidense en un entorno cada vez más dependiente de la colaboración entre los sectores público y privado.
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