Enero de 2026 culmina con datos económicos significativos que refuerzan el panorama de la economía mexicana y global. Durante la semana del 26 al 30 de enero, se conocieron métricas cruciales, incluyendo la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano y decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó una estimación preliminar que indica que la economía mexicana creció un 0.7% en 2025. Este porcentaje, ajustado por estacionalidad, supera el consenso de Bloomberg, que proyectaba un 0.6%. Este crecimiento, aunque positivo, concuerda con un patrón de desaceleración que ha persistido desde 2021, cuando se observó un rebote del 5% tras la crisis provocada por la pandemia. La brecha respecto al crecimiento potencial del 2% y la media histórica de 1.8% sigue siendo notoria.
Asimismo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reportó que la deuda pública de México alcanzó un récord histórico, cerrando el año en un 52.6% del PIB, una cifra que superó las proyecciones iniciales del gobierno, que estimó un 51.4%. Esta deuda, que totaliza más de 18 billones de pesos, refleja un crecimiento del 2.7% en comparación anual, a pesar de un entorno de consolidación fiscal.
En el ámbito laboral, el autoempleo emergió como el segmento de mayor crecimiento, con 557,508 nuevos puestos de trabajo por cuenta propia en 2025, representando una proporción del 21.5% dentro de la ocupación total. Tanto el trabajo independiente como el subordinado han mostrado una dinámica mixta, donde el autoempleo ha asumido un rol protagónico frente a desafíos económicos.
Las exportaciones mexicanas también mostraron un desempeño robusto, incrementándose un 7.6% en 2025, lo que las colocó en 664,837.2 millones de dólares, un indicador positivo en un entorno de incertidumbre global. Las importaciones, que crecieron un 4.4%, generaron un superávit en la balanza comercial después de cuatro años de déficit.
Por su parte, el Banco de México (Banxico) considera la continuidad en su ciclo de recortes de tasas si no se materializan efectos adversos a largo plazo en la inflación tras modificaciones en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Esto se produce en un contexto donde la Reserva Federal de Estados Unidos optó por mantener sus tasas estables, en medio de un crecimiento económico sólido, aunque con presiones políticas por recortes.
El peso mexicano cerró la última jornada de enero con una ligera depreciación frente al dólar, a 17.4201 unidades, aunque acumuló una ganancia del 3.27% comparado con el cierre de diciembre. Mientras tanto, las bolsas de valores de México sufrieron caídas, impulsadas por la toma de ganancias tras reportes trimestrales de importantes empresas.
La atención del mercado está fijada en la nominación de Kevin Warsh por parte del presidente Trump para dirigir la Reserva Federal, una decisión que podría alterar el rumbo de la política monetaria estadounidense. Esta nominación se produce en un contexto donde los precios del oro y la plata han experimentado caídas significativas, reflejando un cambio en las expectativas del mercado.
Finalmente, se prevé que un frente frío impacte en México, generando lluvias y un descenso de temperatura en diversas regiones, particularmente en Veracruz, Oaxaca y Chiapas, afectadas por condiciones climáticas severas.
Estos datos pintan un cuadro complejo y matizado de la economía mexicana y global al cierre de enero de 2026, invitando a un análisis más profundo de las tendencias y decisiones que marcarán el futuro económico del país.
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