Los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa han tomado medidas decisivas en su búsqueda de justicia. En una reunión celebrada el pasado 27 de mayo en Palacio Nacional, solicitaron a la presidenta Claudia Sheinbaum la destitución del fiscal especial del caso, Rosendo Gómez Piedra. La crítica hacia su gestión se centra en acusaciones de corrupción y la falta de avances significativos en la investigación, que ha dejado a las familias en la incertidumbre.
Melitón Ortega, vocero del movimiento, comentó que la desconfianza en el fiscal ha crecido debido a sus declaraciones y omisiones. En particular, un momento que causó gran indignación fue el uso del término “cadáveres” al referirse a los estudiantes desaparecidos, un hecho que reflejó una falta de sensibilidad ante el profundo dolor de las familias. Desde que asumió el cargo, Gómez Piedra no ha presentado resultados que generen esperanza de verdad y justicia en un caso que ha conmocionado al país.
Durante la reunión, los padres también exigieron una revisión exhaustiva de las líneas de investigación, especialmente en relación a los folios que mencionan a 17 estudiantes presuntamente detenidos sin seguimiento adecuado. La urgencia por esclarecer estos puntos pone de manifiesto la falta de acción en un caso que ha perdurado en el tiempo.
Sin embargo, no todo fueron reclamos. La discusión también incluyó el uso de nuevas tecnologías en las búsquedas de campo, un enfoque que los familiares ven con buenos ojos. Ortega destacó la importancia de utilizar tecnología avanzada para identificar cualquier evidencia que permita acercarse a la verdad detrás de la desaparición de los jóvenes.
Por otro lado, el análisis de datos telefónicos ha comenzado a arrojar nuevos nombres y líneas de investigación. Ortega afirmó que las pruebas telefónicas proporcionan datos más objetivos, contrastando con los testimonios de los detenidos, que a menudo varían. Este enfoque más riguroso podría ser clave para avanzar en un caso que, hasta ahora, ha estado marcado por la opacidad y las inconsistencias.
Es evidente que las familias de los 43 estudiantes no se rendirán. Su lucha por la verdad y la justicia continúa, y su reciente reunión con la presidenta refleja la persistente búsqueda de respuestas en un episodio trágico de la historia reciente de México. La situación actual del caso Ayotzinapa destaca la necesidad urgente de un compromiso firme de las autoridades para cerrar estas heridas abiertas y restaurar la confianza en el sistema de justicia.
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