El peso mexicano ha comenzado el año con buena salud en el mercado cambiario, consolidándose frente a un dólar que muestra signos de debilidad. Esta semana, la divisa nacional alcanzó un mínimo de 17.10 pesos por dólar, la mejor cotización desde junio de 2024. En contraste, el dólar ha perdido valor frente a otras monedas, influenciado por diversas decisiones de política exterior de Estados Unidos, los altos niveles de endeudamiento del gobierno y las constantes críticas del presidente Donald Trump hacia Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.
Trump intentó minimizar la depreciación del dólar al declarar que “va muy bien”, destacando la actividad comercial de su país. A pesar de la recuperación momentánea del dólar el miércoles, el consenso del mercado sugiere que la presión continuará en 2026. Al cierre de la semana, el tipo de cambio se estableció en 17.46 pesos por dólar.
La inquietud de los inversores respecto a sus inversiones en activos estadounidenses ha llevado a un auge en otros mercados, incluidos metales y divisas como el peso mexicano. Según Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, el peso ha tenido un avance mensual del 3%, mientras que el dólar acumula una caída del 2.17%, mencionándose que este podría ser el mes más bajo para la divisa estadounidense desde abril de 2025, cuando se anunció la imposición de aranceles recíprocos.
Un factor que impulsa la apreciación del peso es el diferencial en las tasas de interés entre Estados Unidos y México. Aunque el Banco de México ha reducido su tasa al 7%, esta sigue siendo considerablemente más alta que el rango de 3.5% a 3.75% que maneja la Reserva Federal. Esto convierte al peso en una opción atractiva para el carry trade, estrategia de inversión que implica pedir prestado en países con tasas de interés bajas, como Japón, y destinar esos fondos a economías con tasas más altas, como la mexicana.
El futuro del peso dependerá también de la incertidumbre que rodea al T-MEC. Las negociaciones para su revisión comenzarán en julio entre México, Estados Unidos y Canadá. Siller anticipa que, si la evaluación del acuerdo es favorable para México, el tipo de cambio podría disminuir y acercarse a los 16 pesos por dólar. Sin embargo, se considera probable que este proceso podría extenderse más allá de este año, aumentando la incertidumbre y potencialmente causando un rebote en el tipo de cambio.
Recientemente, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió en Washington con sus homólogos estadounidenses para dar inicio a la revisión del T-MEC. Ambos, Ebrard y el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, abordaron las reformas estructurales y estratégicas del acuerdo, incluidos los temas de reglas de origen, minerales críticos y prácticas laborales.
El “superpeso” que ha ganado terreno presenta un doble filo para la economía mexicana. Aunque su fortaleza puede ayudar a controlar la inflación al abaratar importaciones, también limita las ganancias de sectores exportadores y afecta el poder adquisitivo de las remesas y del turismo. Janneth Quiroz, directora de Análisis de Monex, señala que un peso fuerte no es intrínsecamente negativo, sino que refleja la estabilidad macroeconómica y una percepción de bajo riesgo. Sin embargo, advierte que una cotización por debajo de 17.20 unidades por dólar puede generar tensión en sectores exportadores, especialmente manufacturas.
La apreciación del peso está afectando la economía local al reducir el dinero recibido por dólar enviado o gastado, lo que impacta a regiones dependientes de remesas y turismo. Quiroz indica que, si la fortaleza del peso se deriva de fundamentos sólidos, el ajuste será manejable. Sin embargo, si es producto de flujos financieros de corto plazo y de tasas de interés, podría haber una reversión inesperada.
Por ahora, ante la continua debilidad del dólar y un entorno de incertidumbre global, las expectativas apuntan a que el peso mantendrá una posición favorable en 2026. Especialistas destacan que, a pesar de un ambiente volátil, la moneda mexicana ha logrado consolidarse entre las divisas de países emergentes. No obstante, el futuro sigue siendo incierto con el T-MEC a la vista, lo que limita las previsiones optimistas sobre una larga apreciación del peso.
(Actualización: datos correspondientes al 31 de enero de 2026, 22:30:00)
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