El gobierno británico está enfrentando una crisis de proporciones sin precedentes tras la renuncia de Morgan McSweeney, jefe de gabinete del primer ministro Keir Starmer. Su dimisión se produce en medio de un escándalo relacionado con la controversia del nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington, un cargo que ha sido objeto de intensas críticas debido a los vínculos de Mandelson con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La situación se desató cuando se revelaron documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos que mostraron cómo Mandelson, quien fue exministro laborista y comisario europeo, había entregado información que podría beneficiar a Epstein durante su tiempo en el gobierno de Gordon Brown entre 2008 y 2010. Ante estas revelaciones, la policía británica ha iniciado una investigación, allanando dos propiedades vinculadas a Mandelson en Londres y el suroeste de Inglaterra.
En una declaración escrita entregada a la BBC, McSweeney asumió la responsabilidad por el nombramiento de Mandelson, calificándolo como un “error” tras una profunda reflexión. Starmer había designado a Mandelson en diciembre de 2024, en un movimiento estratégico considerado crucial con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Sin embargo, la presión aumentó y, en septiembre de 2025, el primer ministro decidió destituir a Mandelson, tras la presión pública generada por las alarmantes revelaciones sobre sus conexiones con Epstein.
Starmer, quien se había expresado como un firme defensor de la lucha contra la explotación sexual, lamentó su decisión y se disculpó ante las víctimas de Epstein, asegurando que no conocía la magnitud de la relación de Mandelson con el delincuente, quien se suicidó en prisión en 2019.
La dimisión de McSweeney marca un punto crítico para el liderazgo laborista, ya que era considerado un estratega clave en el gabinete de Starmer. La renuncia se produce en un momento en que la cancillería británica también revisa la indemnización otorgada a Mandelson tras su despido. Nombrado director general de la exitosa campaña laborista en octubre de 2024, Mandelson parece haber dejado una estela de controversia en su camino.
En sumatoria, el caso ha desatado una serie de interrogantes sobre los protocolos de nombramiento en el gobierno, el manejo de relaciones pasadas y las implicaciones a largo plazo para el Partido Laborista. Con la situación aún en evolución y la investigación policial en curso, se espera que los próximos días sean cruciales para el futuro del gobierno de Starmer y la imagen del partido en el ámbito político británico.
Actualización hasta 2026-02-08 10:48:00.
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