En una controversia tan intensa como una obra de teatro, el equipo de producción de “Carmen” en el Metropolitan Opera ha decidido distanciarse de la reciente reposición al pedir que sus nombres sean eliminados de los programas. Este conflicto surge tras cambios significativos en la producción que, según el equipo artístico, alteran la visión original de la obra.
La producción, dirigida por Carrie Cracknell, se estrenó el 31 de diciembre de 2023, lo que marcó su debut en el Met. La narrativa fue trasladada de la Sevilla del siglo XIX a un contexto contemporáneo en una ciudad industrial americana, donde el famoso personaje Escamillo fue transformado de un torero a un estrella de rodeo. En un inicio, el personaje entraba al escenario conduciendo un lujoso Jaguar rojo, acompañado de un extravagante desfile de camionetas, todo ello orquestado mediante una tecnología avanzada que modificaba el espacio escénico. Sin embargo, la reciente decisión de la producción ha eliminado estos elementos visuales, presentando a Escamillo de una manera más simplista que ha dejado a los diseñadores decepcionados.
El diseñador de escenografía, Michael Levine, expresó su frustración al afirmar que los cambios no reflejan la intención artística original. En una conversación con el asistente de dirección de producción del Met, le informaron que la situación económica del teatro exigía reducciones significativas, y que además, la eliminación de la automatización de los vehículos generaría un ahorro considerable de más de $300,000.
A pesar de los esfuerzos de Levine y Cracknell por encontrar soluciones, incluidas negociaciones para mantener algunos elementos visuales en su lugar, el Met se mostró inflexible. Ante la noticia de estos cambios, Levine y otros miembros del equipo, como el diseñador de vestuario Tom Scutt y el director de iluminación Guy Hoare, optaron por remover sus nombres del proyecto. De esta manera, el único nombre visible en el programa pasó a ser el de la directora de reposición, Melanie Bacaling, quien estuvo en el equipo original, un espacio significativo quedó vacío tras la decisión del equipo principal.
El gerente general del Met, Peter Gelb, admitió que la decisión se fundamentó en la necesidad de ajustes económicos, y que la compañía estaría tomando medidas drásticas, como la reducción de la plantilla en un 4-15%, además de recortar una producción de ópera para la siguiente temporada, esperando ahorrar $15 millones en este año fiscal y $25 millones más en 2026-2027.
Paralelamente, fuentes cercanas al Met han revelado que la intención de la compañía es revivir en el futuro la producción de Richard Eyre, que fue bien recibida entre 2009 y 2019. Esta controversia resuena con incidentes anteriores en el Met, donde otros cambios de producción también provocaron descontento y retiradas similares de los nombres del equipo artístico.
Levine, quien ha trabajado en numerosas producciones exitosas en el Met, también mencionó su desconfianza hacia la administración. Gelb, por su parte, busca reparar esta relación, reconociendo la importancia de diseñadores como Levine en la visión artística del teatro.
A medida que avanza la producción de Cracknell, programada para culminar con su 30ª función, las repercusiones de este desencuentro en la comunidad operística continúan surgiendo, dejando a los amantes de la ópera y a los profesionales del sector a la espera de los próximos movimientos.
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