El reciente anuncio sobre un impuesto a las remesas por parte del gobierno estadounidense ha suscitado un amplio debate debido a sus implicaciones regionales y económicas. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las consecuencias de esta medida pueden variar significativamente entre las distintas regiones de México, mientras que el impacto en las finanzas públicas del país se considera neutro.
Edgar Amador Zamora, secretario de Hacienda, compartió sus preocupaciones durante la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA. En varios estados de la República, las remesas están constituyendo una fuente vital de ingresos para muchas familias, lo que implica que la implementación de este gravamen podría acarrear efectos pronunciados en esas comunidades.
El secretario enfatizó que estas remesas representan un ingreso considerablemente importante: en algunos estados, pueden llegar a significar hasta el 20% del ingreso familiar, y en otras regiones, ese porcentaje puede alcanzar hasta el 10% del Producto Interno Bruto (PIB). El nuevo impuesto, aprobado la semana pasada por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, se establecerá en un 3.5%, reduciendo la tasa inicialmente propuesta del 5%.
Este impuesto es parte de un proyecto más amplio impulsado por la administración de Donald Trump, que incluye recortes significativos en programas sociales. Aunque ha sido aprobado en la Cámara de Representantes, aún requiere la validación del Senado estadounidense, con miras a su posible implementación el 4 de julio, coincidiendo con el Día de la Independencia del país norteamericano.
Desde la perspectiva de la SHCP, la carga financiera del impuesto se define como “neutral para las finanzas públicas”, pero se advierte sobre la posibilidad de que se considere una doble tributación. Esto se debe a que la renta, sobre la cual se aplica este nuevo gravamen, ya ha sido gravada previamente. Esto podría chocar con el tratado que busca evitar la doble tributación entre México y Estados Unidos.
La fluctuación del tipo de cambio también podría influir en la situación. Cuando el peso se fortalece, se prevé que los migrantes envíen mayores cantidades de dinero a sus seres queridos en México. Sin embargo, esto podría traducirse en una reducción del ingreso disponible para los consumidores en Estados Unidos.
Resumiendo, el impacto del nuevo gravamen podría resonar más en el mercado interno estadounidense, generando inquietudes sobre su carácter justo, especialmente considerando que afecta a un segmento de la población que trabaja arduamente y envía recursos a sus familias desde el extranjero. La situación sigue evolucionando y su desarrollo quedará por verse en los próximos meses.
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