La complejidad del sistema de salud privado se adentra en un tema alarmante que merece ser examinado a fondo. El fenómeno conocido como la tragedia de los comunes ilustra cómo la búsqueda del beneficio individual puede conducir a la sobreexplotación de recursos compartidos, lo que puede resultar en su deterioro y eventual extinción. Este concepto, arraigado en la economía y el manejo de recursos naturales, encuentra ecos preocupantes en el ámbito de la atención médica privada.
En este sistema, la figura del intermediario ha ganado terreno. Médicos, brókeres o gestores de salud se presentan como asesores que prometen guiar a los pacientes a través del laberinto sanitario. Sin embargo, es fundamental cuestionar si realmente priorizan el bienestar del paciente o si sus decisiones están motivadas por intereses de corto plazo y beneficios económicos propios. A menudo, su recomendación se limita al costo reducido, sacrificando criterios esenciales como la calidad del personal médico y la seguridad del paciente.
Esta contradicción es especialmente preocupante. Los mismos intermediarios que dirigen a pacientes hacia centros de atención de menor calidad, son los que a su vez no dudan en buscar hospitales que responden a altos estándares en tecnología y seguridad cuando ellos o sus familiares requieren atención. Este desajuste no solo es un indicio de hipocresía; es un ataque directo a la viabilidad del sistema de salud a largo plazo.
Mantener un hospital eficiente no es tarea fácil. Esta labor implica recursos económicos constantes, atención permanente a la calidad y la logística adecuada para manejar una amplia gama de suministros y equipos médicos. La calidad en la atención médica requiere que hospitales como el Hospital Español de Veracruz mantengan un volumen crítico de pacientes. Si, debido a decisiones mal fundamentadas, estos centros ven reducida su clientela, su existencia y calidad pueden correr peligro.
En este contexto, se enfrentan dos escenarios críticos. Por un lado, los pacientes con menos recursos podrían verse relegados a servicios deficientes. Por otro lado, los más acomodados terminarían buscando atención en otras ciudades, comprometiendo así la oportunidad de recibir atención local de calidad.
La salud privada ha experimentado un incremento de costos, y la necesidad de hacerla más accesible resulta apremiante. El gasto de bolsillo en México representa casi la mitad del total en salud, lo que resalta la urgencia de innovar en el sector. Las aseguradoras tienen el potencial de ampliar el acceso a cuidados médicos en un mercado donde pocas compañías concentran la mayoría del poder. Los esfuerzos por crear alianzas efectivas entre hospitales y aseguradoras son clave para generar centros que ofrezcan atención eficiente y de alta calidad.
La conversación sobre salud no puede limitarse a hablar de costos. Es necesario considerar también el valor que se ofrece, el cual debe medirse en términos de vidas recuperadas y complicaciones evitadas. En este sentido, cada recomendación sobre atención médica debe ser estudiada cuidadosamente, cuestionando las motivaciones detrás de ella. En un sistema tan interconectado, es crucial entender que el beneficio de un individuo no debe venir a expensas del sistema en su conjunto.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


