Javier Fernández, la icónica leyenda del patinaje artístico español, ha dejado claro su aprecio y respeto por el joven prodigio Ilia Malinin, afirmando con rotundidad que, si Malinin patina bien, es imbatible. Este elogio proviene del reconocimiento mutuo que existe entre campeones, a pesar de las exigencias intrínsecas de la competencia. Fernández destaca que Malinin tiene un dominio técnico excepcional, muy por encima de sus contemporáneos. Aunque aún le falta un grado de madurez artística, este aspecto es motivo de optimismo, ya que asegura que su evolución será monumental.
Malinin, de solo 21 años, tiene raíces uzbekas y fue moldeado en Virginia por sus padres, quienes también fueron patinadores. Su actuación no solo lo ha proyectado al estrellato, sino que lo posiciona como un futuro monarca en el mundo del patinaje artístico. Con una extraordinaria coreografía que mantiene el suspense entre los espectadores, se colgó la primera medalla de oro en Milán durante la competencia por equipos.
A pesar de su impresionante habilidad técnica, Malinin también se enfrenta a la percepción del arte en el patinaje. Su enfoque, que incluye elementos acrobáticos como el cuádruple Axel, se manifiesta en una era donde, según Fernández, se valora menos la coreografía y la expresión artística, en detrimento del espectacular ‘star system’. Sin embargo, Malinin ha logrado dominar la escena con firmeza, añadiendo un oro olímpico a sus títulos mundiales, un triunfo que refuerza la prominencia del patinaje estadounidense.
Durante la competencia, Malinin emergió como el salvador de un equipo estadounidense que había enfrentado retos en el patinaje en pareja, una disciplina en la que nunca han ganado oro olímpico. Mientras tanto, sus competidores, como la pareja japonesa Miura y Kihara, brindaron actuaciones memorables, representando un fuerte desafío.
Uno de los momentos culminantes fue la despedida olímpica de Kaori Sakamoto, la triple campeona del mundo, quien cerró con una actuación brillante que la llevó a superar a la georgiana Anastasia Gubanova con una considerable ventaja. La estadounidense Amber Glenn, a pesar de sus éxitos anteriores, confesó que no estuvo a la altura, lo que contribuyó al empate entre Estados Unidos y Japón en la clasificación.
En este contexto, Malinin demostró su maestría al ejecutar una presentación impresionante, aunque se tomó un tiempo para regular su energía, lo que le dejó en la segunda posición durante el programa corto. No obstante, su actuación final fue arrolladora. Con un traje que evocaba al Principito y una coreografía cautivadora, logró un puntaje de 200,03, cimentando su estatus como un contendor incomparable.
El japonés Shun Sato también entregó una actuación sobresaliente, alcanzando 194,86 puntos y asegurando una destacada plata, mientras que el veterano Matteo Rizzo se llevó el bronce para Italia con su mejor desempeño de la temporada. En total, el equipo estadounidense ha acumulado ya nueve medallas en tan solo dos días, afirmando su dominio en la competencia sin la influencia de Rusia.
Al final del evento, quedó claro que Malinin no solo es un atleta de elite, sino un verdadero fenómeno en una disciplina que mezcla la técnica acrobática y la expresión artística, prometiendo un futuro resplandeciente en el mundo del patinaje artístico.
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