Érick Rodríguez, al mando de la Compañía Nacional de Danza (CND) desde febrero de este año, tiene una visión ambiciosa para la agrupación: buscar la excelencia técnica y artística mediante la creación constante de repertorios. En una reciente entrevista, compartió sus aspiraciones de establecer un entorno propicio para coreógrafos tanto nacionales como internacionales y llevar a cabo estrenos significativos, al menos uno grande cada año.
Rodríguez, quien fue primer bailarín de la CND y del Ballet Nacional de Cuba, es un conocedor profundo de la danza clásica. Sabe que un repertorio impactante requiere bailarines bien preparados, convencido de que la CND ya cuenta con talento, aunque identifica la necesidad de brindarles herramientas y formación que les permitan desarrollar un lenguaje de movimiento variado. Uno de sus objetivos es invitar a maestros que enriquezcan con su experiencia a los bailarines, mejorando así su destreza técnica y artística.
Sin embargo, gestionar una compañía no es sencillo; enfrenta retos en términos de organización, tiempo y financiamiento. Afortunadamente, cuenta con el respaldo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, lo cual ha sido fundamental en los primeros meses de su gestión. Rodríguez considera que un desafío clave es expandir la presencia de la CND a otros estados y llevar su arte a audiencias nacionales e internacionales.
Rodríguez también ha planeado la reposición de obras clásicas. En febrero pasado, “El lago de los cisnes” fue un éxito y se presentará nuevamente el 10 de octubre en el Auditorio Nacional. Para conmemorar el Día Internacional de la Danza, la compañía presentará “Coppélia”, un clásico que cumple 155 años, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario el 4 de mayo.
Las funciones seguirán en el Palacio de Bellas Artes, donde se realizarán múltiples presentaciones de “Coppélia” en junio, con el aporte de bailarines destacados de otras compañías. Además, se trabajará con coreógrafos de renombre, tanto locales como internacionales, incluyendo una obra de Nacho Duato y un estreno mundial de Julián Núñez.
En noviembre, la CND presentará por primera vez “El corsario” y, en diciembre, “El cascanueces” en el Auditorio Nacional, garantizando que el repertorio sea diverso y atractivo. Rodríguez también destacó el apoyo de Elisa Carrillo en el área de relaciones internacionales, crucial para la programación de maestros y repertorios adecuados que beneficien a la compañía.
Las metas son altas, pero la pasión por el arte de la danza y el compromiso con la excelencia son evidentes en la dirección de Rodríguez. A medida que avanza su gestión, la CND se prepara para enriquecer el panorama cultural y artístico del país. La información aquí presentada proviene del contexto ofrecido al 29 de abril de 2025, por lo que para novedades o cambios posteriores, es recomendable consultar fuentes actualizadas.
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