El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a las altas temperaturas, conocido como “Plan Calor”, ha sido actualizado para la temporada estival de 2025 en España. Este protocolo, que se implementa anualmente desde 2004, se enfoca en mitigar los efectos del calor extremo sobre la salud de la población, un tema que ha adquirido una relevancia creciente en el contexto del cambio climático.
Esta nueva versión del plan incorpora una guía metodológica que busca facilitar a las distintas administraciones, profesionales de la salud y ciudadanos la adaptación a los diferentes niveles de riesgo según las zonas definidas por Meteosalud. Estas zonas, que fueron establecidas el año pasado, dividen el territorio español en 182 áreas, tomando en cuenta variaciones climáticas que impactan de manera distinta en las provincias. Por ejemplo, el calor en el Valle de Arán puede diferir significativamente del que se experimenta en la depresión central lleidetana.
La Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III ha llevado a cabo un análisis detallado sobre las temperaturas extremas y su relación con la mortalidad. Este estudio, que cubre el periodo del 1 de enero de 2009 al 31 de diciembre de 2018, se realizó en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) e incluye datos sobre defunciones diarias y temperaturas máximas.
El Plan Nacional clasifica el riesgo por altas temperaturas en cuatro niveles, representados por un código de colores: verde (nivel 0, sin riesgo), amarillo (nivel 1, riesgo leve), naranja (nivel 2, riesgo moderado) y rojo (nivel 3, riesgo alto). Un nivel amarillo indica que las personas mayores de 65 años son las más susceptibles a los golpes de calor, mientras que el naranja se extiende a toda la población, elevando el riesgo para los ancianos. El nivel rojo representa un peligro moderado para personas saludables, alto para mayores de 65 años y extremo para ancianos con factores de riesgo.
Los grupos de población más vulnerables incluyen a lactantes, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas, así como aquellas que se encuentran en situaciones socioeconómicas desfavorables, como personas sin hogar o migrantes. Además, se reconoce la necesidad de protección para aquellos que viven en condiciones de vivienda inadecuadas o que realizan actividades al aire libre durante las horas críticas del día.
El Ministerio de Sanidad se compromete a actualizar diariamente el mapa de riesgo por temperaturas extremas en su sistema de avisos. Asimismo, ofrece a los ciudadanos un servicio que permite suscribirse para recibir alertas sobre las temperaturas y niveles de riesgo en su área a través de correos electrónicos o SMS.
La información referida se basa en datos del 2025, y es esencial que la población permanezca atenta a las recomendaciones de salud pública y utilice los recursos disponibles para mantenerse segura durante los episodios de calor intenso que se prevén en los próximos meses.
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