El escándalo en torno al exembajador británico en Washington, Peter Mandelson, ha tomado un giro inesperado y dramático. El último domingo, Mandelson decidió renunciar al Partido Laborista, decisión que toma tras la revelación de documentos que lo vinculan con Jeffrey Epstein, el infame delincuente sexual estadounidense. Esta renuncia, según sus propias palabras, se debe a un deseo de evitar “más vergüenza” al partido.
Mandelson, de 72 años, fue destituido el año pasado de su cargo en Washington debido a sus lazos con Epstein. Nuevas evidencias reveladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos apuntan a que Mandelson recibió varios pagos de Epstein a inicios de los años 2000; específicamente, registros indican que el financiero transferió un total de 75.000 dólares en tres transacciones entre 2003 y 2004 a cuentas bancarias vinculadas al exembajador.
En una carta dirigida a la secretaria general del Partido Laborista, Hollie Ridley, Mandelson expresó su determinación de investigar las “denuncias que considero falsas” sobre los pagos, aunque admitió no tener registros ni memoria de tales transacciones. A pesar de su intento de aclarar su situación, el escenario del escándalo lo llevó a renunciar, mencionando que se siente “arrepentido y apenado”.
Además de los pagos financieros, una serie de fotografías sin fecha han salido a la luz, donde Mandelson aparece en circunstancias comprometedoras junto a una mujer, cuya identidad ha sido oscurecida por las autoridades. En una reciente entrevista, Mandelson cambió de tono y, aunque se mostró incapaz de precisar el lugar o las circunstancias esa imagen, su presencia en ese contexto genera aún más cuestionamientos sobre su relación con Epstein.
Desde su nombramiento por el primer ministro Keir Starmer a finales de 2024, Mandelson había estado bajo un escrutinio intensivo, culminando en su separación del cargo en septiembre. Su relación con Epstein ha sido motivo de controversia desde hace tiempo, y ya en enero, Mandelson había ofrecido una disculpa por su amistad con el financista, a pesar de haber inicialmente rechazado la idea de que era cómplice de los delitos de Epstein.
Este escándalo no solo se limita a Mandelson; el príncipe Andrés de Gran Bretaña también ha sido mencionado en los documentos recientes vinculados a Epstein, lo que añade un matiz más complejo a un caso ya tumultuoso que sigue resonando en la política británica y más allá.
A medida que se desarrolla esta historia, queda claro que los ecos de las acciones y las amistades de figuras influyentes siguen teniendo repercusiones profundas en su reputación y en los partidos a los que pertenecen. La renuncia de Mandelson puede marcar un capítulo más en la continua saga del impacto de Jeffrey Epstein en el ámbito político.
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