La reciente muestra fotográfica en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF) permite a los asistentes un recorrido conmovedor a través de la tragedia y el despertar social que se vivió tras el sismo del 19 de septiembre de 1985. La exhibición, titulada “A 40 años de los sismos de 1985”, presenta 13 imágenes que, más allá de capturar la devastación, documentan la solidaridad y la organización de la sociedad civil en un momento crítico.
Una de las imágenes más impactantes presentada es la del colapso del Hotel Regis, un símbolo de la destrucción que dejó el sismo. Esta fotografía está acompañada por el testimonio de investigadores de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, quienes destacan que, ante la inacción de las autoridades, surgieron improvisadas estaciones de auxilio y brigadas de búsqueda, revelando un profundo sentido de comunidad.
La exposición también ofrece un contexto más amplio al recordar que México se ha enfrentado a eventos sísmicos significativos, como el terremoto de 1957 que dañó el emblemático Ángel de la Independencia. Este tipo de memoria histórica es crucial para entender la resiliencia y la vulnerabilidad de la Ciudad de México, construida sobre un antiguo sistema de lagos que potencia los efectos de los temblores.
Además, el evento coincide con una serie de actividades conmemorativas que, en conjunto, rinden homenaje no solo al sismo de 1985, sino también al terremoto del 19 de septiembre de 2017. Estos también sirven como un recordatorio de la necesidad de fomentar una cultura de prevención y protección civil en una ciudad que, dada su geografía, está siempre en riesgo.
Las fotografías, que ascienden a más de 300 en el acervo del MAF, incluyen imágenes de los devastados edificios de San Antonio Abad y ofrendas del Día de Muertos que destacan la memoria colectiva y la fortaleza del pueblo. La directora del MAF, Lisbeth Ramírez Chávez, subraya la importancia de recordar y aprender de estos eventos, mientras que expertos en salud y política pública critican la falta de preparación y coordinación durante las crisis.
Édgar Castelán, responsable de memoria comunitaria, explica que la tragedia dio lugar a la formación de una sociedad civil organizada que, sin recursos materiales, fue capaz de ayudar y rescatar a sus congéneres, lo que resalta una fuerte crítica al sistema gubernamental que, en ese momento, no pudo actuar de manera eficiente.
La exhibición “A 40 años de los sismos de 1985” estará abierta hasta el 28 de septiembre en el MAF, ofreciendo un espacio para la reflexión sobre la fortaleza de un pueblo que ha aprendido a levantarse a través de la adversidad. En este contexto, es fundamental recordar que las lecciones aprendidas en el pasado son esenciales para construir un futuro más seguro y resiliente.
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