Inuuteq Storch, un destacado artista groenlandés, ha captado la atención internacional tras su intervención en el Pabellón Danés de la Bienal de Venecia 2024. Aunque fue lanzado al estrellato justo después de haber inaugurado una exposición importante en el MoMA PS1 de Nueva York, su historia está fuertemente ligada a la actualidad política, especialmente en el contexto de las recientes afirmaciones del expresidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia.
Storch, quien prefiere evitar debates políticos, admite en una conversación reciente que las declaraciones de Trump lo impactaron inicialmente. Sin embargo, añade que lo que solía ser chocante ahora es más familiar; “pero aún así, provoca sentimientos negativos”, señala desde Hasselblad, Suecia, donde se prepara para abrir una nueva versión de su muestra veneciana.
Desde que Trump reavivó su interés por Groenlandia a inicios de enero de 2026, el líder estadounidense ha hablado sobre su deseo de “adquirir” la isla autónoma, lo que dejó atónitos no solo a los locales, sino al mundo entero. En el Foro Económico Mundial de Davos, Trump pareció descartar el uso de la fuerza militar y la imposición de aranceles a ciertos países de la UE como maneras de lograr su objetivo. Sin embargo, su declaración sobre haber establecido “un marco para un futuro acuerdo” respecto a Groenlandia ha dejado a muchos en la incertidumbre sobre el futuro del territorio.
Storch comparte que en su comunidad existía una inquietud sobre lo que podría suceder tras la elección de Trump. Algunos artistas han respondido a la situación creativamente, como un tallador de hueso que realizó una pieza tradicional con la figura de Trump. Para Storch, la influencia ha sido más intangible: “Nos preocupa que nuestra vida diaria podría cambiar, y no sabemos cómo lo hará”.
El enfoque artístico de Storch se centra en las tradiciones cotidianas de los groenlandeses contemporáneos. A través de su serie “Keepers of the Ocean”, captura momentos íntimos y cotidianos que resaltan la vida en su ciudad natal, Sisimiut. Entre sus imágenes se encuentran adolescentes compartiendo, así como un retrato conmovedor de una mujer mayor con la bandera groenlandesa ondeando detrás.
El artista también se dedica a preservar el pasado de Groenlandia, digitalizando fotografías de John Møller, el primer fotógrafo groenlandés del siglo XIX. En su serie “Mirrored”, Storch combina las imágenes coloniales de Møller con sus propias obras para plantear preguntas sobre el poder colonial y la resistencia a lo largo del tiempo.
Para Storch, el archivo visual de Groenlandia es un acto intrínsecamente político. En su instalación en Venecia, usó plexiglás para destacar la palabra “Kalaallit Nunaat”, el término indígena para Groenlandia, por encima de “Dinamarca”. En el Hasselblad, presenta una escultura en forma de semicírculo rojo, representando la bandera groenlandesa y estableciendo un diálogo entre diferentes series.
Su serie más reciente, “Soon Will Summer Be Over”, se desarrolla en Qaanaaq, uno de los pueblos más septentrionales de Groenlandia. Captura la vida de las familias reubicadas en 1953 para dar paso a la Base Aérea Thule de los Estados Unidos, mientras aborda los cambios en tradiciones de caza y los efectos del deshielo. Un retrato significativo muestra a un hombre con una camiseta de Nueva York sentado en su mesa, simbolizando la mezcla de influencias culturales.
Storch, que estudió fotografía en Nueva York tras abandonar la Escuela de Arte de Dinamarca, ha encontrado su retorno a Sisimiut enriquecedor. A pesar de los atractivos urbanos, reconoce que hay una riqueza en su hogar que es a menudo subestimada. Aspira a contar las historias de su país, publicando la mayoría de sus series en libros para llegar a audiencias más amplias.
El sueño de Storch es fundar un museo de fotografía groenlandesa, donde se exhiban las obras de Møller junto a las de nuevos talentos. En la actualidad, la falta de espacios de exhibición es un obstáculo, pero confía en que traer esta idea generará un impacto positivo en su sociedad y servirá para educar a futuras generaciones.
“Es raro ver a otros países discutir el destino de mi nación sin que tengamos voz en el asunto”, reflexiona. Con un enfoque optimista, Storch asegura que los jóvenes artistas en Groenlandia están brillando, y se siente esperanzado ante el creciente respeto que la cultura groenlandesa recibe globalmente. En un mundo donde su hogar ahora es objeto de atención internacional, su pasión por preservar la historia y la esencia de su cultura sigue siendo fuerte.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


