Una decena de familiares de presos políticos ha iniciado una huelga de hambre en Caracas, Venezuela, con el objetivo de exigir la excarcelación de sus seres queridos. Esta acción se lleva a cabo tras el reciente aplazamiento de la aprobación de una ley de amnistía que muchos consideran crucial para liberar a un número significativo de prisioneros.
En la madrugada del sábado, se registró la excarcelación de 17 presos políticos de los calabozos de la Policía Nacional en la capital. En la entrada de Zona 7, donde familias han acampado durante más de un mes, varias mujeres se alinearon en el suelo, portando tapabocas y dejando una lista con los nombres de las huelguistas escritas a mano. La madre de un detenido, Evelin Quiaro, expresó su frustración: “Exigimos que la liberación de todos se concrete ya. Es justo, es justo”.
La huelga de hambre se produce en un contexto marcado por presiones internacionales, especialmente de Estados Unidos, que han llevado a la presidenta interina Delcy Rodríguez a anunciar un proceso de liberaciones. Quiaro, cuyo hijo de 30 años enfrenta acusaciones graves desde noviembre de 2025, compartió su sensación de desesperación. “No hemos estado preparadas para esto”, confesó, señalando la gravedad de la situación.
Entre los liberados está José Elías Torres, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, quien fue arrestado sin orden judicial. La ley de amnistía propuesta el 30 de enero por Rodríguez busca abordar las detenciones acumuladas durante 27 años de chavismo y se espera que tenga repercusiones significativas en la política del país. Sin embargo, la discusión final sobre esta ley ha sido aplazada en dos ocasiones, lo que ha llevado a crecientes tensiones y al uso de medidas de presión por parte de los familiares de los detenidos.
María Corina Machado, líder opositora y premio Nobel de la Paz, subrayó la magnitud de los eventos en curso durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Afirmó que, si se desmantela el régimen en Venezuela, esto podría abrir el camino para cambios similares en Cuba y Nicaragua, aliados claves del gobierno venezolano.
Mientras tanto, Rodríguez ha comenzado a ajustar relaciones con Estados Unidos y ha propuesto una serie de acuerdos relacionados con el petróleo y las excarcelaciones. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto; 644 presos políticos permanecen aún tras las rejas.
Con el próximo debate legislativo programado para el 19 de febrero, los familiares de los detenidos continúan buscando respuestas concretas y definitivas. “Ya es hora de que se terminen los vacíos y se liberen a todos”, afirmó Sachare Torrez, otra de las huelguistas, en un claro llamado a la justicia.
A medida que la situación se desarrolla, es evidente que las tensiones políticas en Venezuela continúan elevándose, y la lucha por la liberación de los presos políticos se ha transformado en un símbolo de resistencia en medio de la crisis. La combinación de acciones desesperadas como la huelga de hambre y el constante clamor por respuestas refleja la urgencia de una población que ha soportado años de sufrimiento en busca de un cambio.
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