La cancelación del festival de flores de cerezo en Fujiyoshida, cerca del icónico Monte Fuji, ha levantado un amplio debate sobre los efectos del turismo en comunidades locales. Este evento, que atraía alrededor de 200,000 visitantes cada año durante más de una década, no se llevará a cabo en 2026, una decisión anunciada el pasado martes por las autoridades de la ciudad.
La preocupación sobre el comportamiento de los turistas ha sido el principal motor detrás de esta difícil decisión. En los últimos años, incidentes de desorden y falta de respeto hacia los residentes han aumentado, lo que ha llevado a la ciudad a replantearse la viabilidad del festival. Según el alcalde Shigeru Horiuchi, es esencial proteger la dignidad y el entorno de vida de los habitantes locales: “Detrás [del paisaje] hermoso de Monte Fuji está la realidad de que las vidas tranquilas de los ciudadanos están amenazadas. Tenemos un fuerte sentido de crisis”, afirmó.
Las autoridades han documentado una serie de comportamientos perturbadores, incluidos el uso no autorizado de instalaciones privadas y la acumulación de basura. A esto se suman que algunos turistas han estado obstruyendo el paso de los niños en las aceras, provocando que los padres expresen su inquietud sobre la seguridad de sus hijos.
Durante la temporada de floración, la ciudad recibe más de 10,000 visitantes al día, impulsados por factores como el yen debilitado y el aumento constante de la popularidad a través de las redes sociales. Sin embargo, a pesar de la cancelación del festival, Arakurayama Sengen Park aún podría atraer grandes multitudes en abril, donde el esplendor de Monte Fuji sigue siendo un imán para los turistas. Para gestionar este aflujo, la ciudad planea aumentar la seguridad y proporcionar servicios temporales, incluidos baños portátiles.
La temporada de flores de cerezo, conocida en Japón como hanami, es tradicionalmente uno de los momentos más buscados por turistas tanto locales como internacionales, quienes abarrotan parques, templos y puntos panorámicos desde hace años. Sin embargo, el reciente aumento del turismo ha planteado retos sin precedentes para muchas localidades, que ven cómo el exceso de visitantes comienza a erosionar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Esta situación en Fujiyoshida no es un caso aislado. A nivel nacional, Japón ha experimentado un auge en el turismo motivado por las redes sociales y tipos de cambio favorables, convirtiendo lugares emblemáticos como el Monte Fuji y Kyoto en principales destinos turísticos. A medida que el país busca equilibrar la promoción del turismo con la calidad de vida de sus residentes, el futuro de eventos como el festival de flores de cerezo se presenta incierto, planteando preguntas sobre la sostenibilidad del turismo en áreas de importante valor cultural y natural.
En un contexto donde el respeto por las comunidades locales se vuelve cada vez más crucial, la decisión de Fujiyoshida puede ser solo el principio de un replanteamiento más amplio sobre cómo manejar el turismo en Japón.
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