La ciudad de Filadelfia ha dado un paso audaz al presentar una demanda contra el Departamento de Interior de los EE. UU. y el Servicio de Parques Nacionales (NPS), en medio de la controversia que rodea la eliminación de una exhibición sobre la esclavitud en las residencias presidenciales de George Washington y John Adams. Este evento, que llamó la atención de muchos, se produjo a inicios de enero de 2026, cuando Filadelfia solicitó al tribunal que revisara la autoridad del NPS tras la eliminación del aclamado proyecto titulado “La Casa del Presidente: Libertad y Esclavitud en la Formación de una Nueva Nación”, que homenajeaba a nueve individuos esclavizados durante la fundación de la nación.
Los problemas comenzaron en septiembre de 2025, cuando la administración Trump encontró motivos para revisar materiales en los parques nacionales, alegando que algunos contenidos podían “desprestigiar inapropiadamente” a Estados Unidos. Finalmente, la exhibición fue retirada el 22 de enero de 2026, un acto que según la ciudad, fue realizado sin la aprobación debida, a pesar de un acuerdo establecido en 2006 que otorgaba derechos iguales entre Filadelfia y el NPS sobre el diseño final de la exhibición.
La demanda, presentada en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Este de Pensilvania, sostiene que la decisión del NPS de eliminar el contenido educativo fue una violación del acuerdo original. “El derecho de la ciudad a aprobar el diseño final de la exhibición sería sin sentido si el NPS podía cambiar o eliminar los contenidos sin aprobación”, argumenta el documento legal. Además, Filadelfia alega que no se recibió explicación alguna por parte del NPS sobre la eliminación de estos recursos históricos, lo que ha generado suspicacias sobre la naturaleza de la decisión.
Asimismo, la ciudad ha señalado que los cambios fueron llevados a cabo sin consulta previa con las autoridades locales, sugiriendo que se utilizó la Ley de Procedimiento Administrativo para implementar una acción que consideraron deshonesta. El secretario de Interior y la directora interina del NPS son también demandados, evidenciando el alcance de la tensión entre la ciudad y el gobierno federal.
A raíz de estos acontecimientos, numerosas voces han alzado la mano, incluido el gobernador demócrata de Pensilvania, quien criticó el intento de eliminar por completo una narrativa fundamental de la historia estadounidense. “En Pensilvania, aprendemos de nuestra historia, incluso cuando es dolorosa. No la borramos ni pretendemos que no haya ocurrido”, declaró, haciendo eco del deseo de muchos por mantener viva la memoria del pasado, sin importar cuán incómoda pueda ser.
La controversia en torno a la exhibición no solo refleja luchas locales, sino también un panorama más amplio de tensiones culturales y políticas en Estados Unidos, donde el debate sobre cómo se cuenta la historia sigue dominando la conversación nacional. En un contexto donde el revisionismo histórico está en auge, el caso de Filadelfia se erige como un símbolo de la resistencia contra la censura de las verdades incómodas del pasado.
A medida que este caso avanza en los tribunales, el desenlace podría tener implicaciones significativas no solo para Filadelfia, sino también para la manera en que se concibe y se presenta la historia de Estados Unidos en espacios públicos, abriendo un debate crucial sobre la importancia de recordar a todos aquellos que formaron parte de la narrativa nacional.
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