El sector empresarial en el norte de México está enfrentando desafíos significativos, en gran medida debido a la fortaleza del peso mexicano frente al dólar estadounidense. Este fenómeno ha impactado negativamente la industria exportadora, lo que se ha traducido en pérdida de empleos y ajustes en la producción manufacturera en regiones clave como Tijuana, Baja California. Aquí, la economía local depende de manera crucial del comercio con Estados Unidos.
En la actualidad, el tipo de cambio se sitúa en 17.14 pesos por dólar, el nivel más robusto del peso desde mediados de 2024. Ismael Plasencia López, profesor investigador de la Universidad CETYS, ha destacado que las repercusiones de este contexto ya se reflejan en el mercado laboral. Durante el 2025, Baja California perdió casi 18,000 empleos, de los cuales aproximadamente 10,000 se registraron en Tijuana. Este desempleo se ha atribuido, en gran parte, al efecto del tipo de cambio en las exportaciones.
Además, el aumento de aranceles, que ha crecido en promedio un 10%, agrava la situación. Si se suma la depreciación del tipo de cambio, el costo de los productos ha incrementado hasta un 20% en el último año. Esta combinación ha resultado en una disminución de las exportaciones, lo que ha llevado a empresas a reducir su producción y, en consecuencia, a despedir personal.
Tijuana, situada a pocos kilómetros de San Diego, California, ha sido un punto neurálgico para el desarrollo de diversas industrias, incluyendo la automotriz, aeroespacial, electrónica y de productos médicos. Casi la mitad del empleo en esta ciudad, que alberga más de dos millones de habitantes, está vinculado al comercio exterior, con más del 85% de las empresas que exportan productos hacia Estados Unidos de origen estadounidense.
Con proyecciones inciertas para 2026, Plasencia López menciona que, además del tipo de cambio, el entorno económico general contribuye a la falta de inversión. La incertidumbre predominante lleva a los empresarios a posponer decisiones de inversión, a la espera de ver qué sucede, en especial con las conversaciones en curso sobre la revisión del Tratado Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (TMEC).
Desde el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), su presidente, Roberto Lyle Fritch, comparte que el tipo de cambio ha tenido efectos dispares. Si bien un dólar estable puede ser beneficioso para los ciudadanos que cruzan a Estados Unidos, la industria exportadora, especialmente en una región que depende en gran medida de ventas al exterior, enfrenta graves dificultades. Lyle Fritch advierte que este entorno cambiario ha reducido los márgenes de la industria manufacturera, la cual ya lidia con mayores costos y una baja demanda externa.
A medida que continúan los desafíos en la frontera norte de México, el futuro de la industria exportadora se presenta incierto. Sin embargo, es evidente que la fortaleza del peso y los cambios en la política económica son cuestiones cruciales que requiren atención para asegurar la competitividad en un panorama global cada vez más interconectado.
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