Incendios forestales fuera de control han devorado más de 15,000 hectáreas en la Patagonia argentina hasta el pasado domingo. En un esfuerzo monumental, cientos de brigadistas y voluntarios luchan por contener las llamas que, lamentablemente, ya han destruido varias viviendas y dejado al menos un herido.
El foco más crítico se encuentra cerca de la localidad de Epuyén, en la provincia de Chubut, donde se han evaluado daños en alrededor de 11,970 hectáreas, un incremento considerable respecto a las cifras reportadas el día anterior. La situación se complicó el sábado cuando un aumento en la velocidad del viento reactivó varios sectores del incendio, lo que llevó a los equipos de emergencias a trabajar arduamente para evitar que el fuego amenace una usina eléctrica y una escuela en los alrededores del lago Epuyén, aproximadamente a 1,700 kilómetros de Buenos Aires.
Ignacio Torres, gobernador de Chubut, declaró en una entrevista radial que la jornada del domingo amaneció con un panorama “más tranquilo”, aunque subrayó que la situación sigue siendo “muy crítica”. Esto genera preocupación, considerando que solo un año atrás la región experimentó sus peores incendios forestales en tres décadas, con 32,000 hectáreas afectadas, un fenómeno que ha puesto a prueba los sistemas oficiales y comunitarios para combatir el fuego.
Una de las iniciativas destacadas en estos esfuerzos son las brigadas comunitarias, compuestas por vecinos que han aprendido a proteger sus bosques y hogares. Sin embargo, la emergencia es severa: más de 3,000 turistas han sido evacuados de la zona y al menos 10 viviendas han sido consumidas por las llamas.
En este momento, en el Parque Nacional Los Alerces, otro foco de incendios se reporta sin una cifra oficial precisa de afectación, aunque Greenpeace estima que ya supera las 1,000 hectáreas. Las brigadas también están trabajando para contener otros incendios activos en Chubut y Santa Cruz, que han afectado casi 3,800 hectáreas en los últimos días, con más de 500 personas involucradas en las operaciones.
Además, un brigadista voluntario que se encontraba en la zona de Epuyén ha tenido que ser trasladado a terapia intensiva en Bariloche debido a graves quemaduras.
Este escenario crítico resalta un tema urgente: Torres hizo un llamado a no subestimar nunca más la implicancia del cambio climático, destacando que la provincia está enfrentando “la peor sequía desde 1965”. La situación en la Patagonia es un recordatorio doloroso de los retos que enfrentan las comunidades frente a desastres naturales intensificados por factores ambientales.
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