Los ecos de la reciente consulta de revocación de mandato han resonado con fuerza en la política oaxaqueña, reflejando una marcada fractura entre los principales partidos de la coalición gubernamental. A pesar de haber recibido más de 550.000 votos a favor de continuar en el cargo, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, no pudo escapar de la ola de casi 357.000 votos que pidieron su salida, lo que equivale a un 38% de participación en el referéndum. Esta situación ha llevado a un creciente clamor por cambios significativos dentro de su administración.
El pasado 25 de enero, Jara se convirtió en el primer gobernador estatal en someterse a una revocación de mandato, siguiendo los pasos de su predecesor, el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Si bien logró obtener respaldo mayoritario, la presión de quienes votaron en su contra, sobre todo en la capital Oaxaca de Juárez y en varias localidades como Ixtlán de Juárez y Santa Cruz Xoxocotlán, ha sido innegable.
En respuesta a estos resultados, Jara ha solicitado la renuncia de su equipo para poder evaluar a fondo quiénes continuarán en sus puestos. Este proceso de reconfiguración tiene como objetivo no solo reemplazar a algunos funcionarios, sino también reorientar las políticas y estrategias del gobierno que él mismo ha reconocido necesitan ser ajustadas. Se espera que el próximo 18 de febrero anuncie una renovación de su gabinete, que incluirá una revisión crítica de las plazas ocupadas por familiares, en medio de acusaciones de nepotismo que pesaron sobre su gestión.
El descontento no solo proviene de la ciudadanía, sino también de aliados políticos. El Partido del Trabajo (PT) ha levantado la voz pidiendo la renuncia de Jara, con su líder estatal, Benjamín Robles, alegando que las irregularidades en el proceso electoral invalidan la consulta. Robles ha criticado abiertamente al gobernador, argumentando que su estrategia de culpar a otros por los fracasos en la recaudación de votos es, en última instancia, un insulto al electorado.
La situación es complicada, ya que la consulta ha puesto de manifiesto las tensiones dentro de la coalición entre Morena y el PT, cuyas diferencias están surgiendo en momentos críticos, especialmente con miras a las elecciones de 2027. Mientras las direcciones nacionales de los partidos intentan proyectar una imagen unida, el malestar en Oaxaca podría reflejar problemas más profundos que afecten la estrategia electoral.
Con los movimientos y ajustes en su gabinete, Salomón Jara tiene una oportunidad para reconectar con la ciudadanía y responder a las demandas de cambio. La reconfiguración que se aproxima será un termómetro crucial para medir su futuro político y la estabilidad de la coalición que lo apoya.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.
![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/02/Gobernador-de-Oaxaca-separa-a-su-equipo-1024x570.png)
