La activista ambiental sueca Greta Thunberg ha sido deportada de Israel tras ser interceptada por la marina del país mientras intentaba navegar hacia Gaza con un grupo de activistas propalestinos. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, la deportación se llevó a cabo el martes, un día después de que las fuerzas israelíes detuvieran el barco en las proximidades del enclave costero, que desde hace años se encuentra bajo un estricto bloqueo naval.
Thunberg, de 22 años, fue enviada en avión a Francia, desde donde planea regresar a Suecia. Tres de los otros activistas también acordaron ser repatriados de inmediato, mientras que ocho miembros de la tripulación optaron por impugnar su deportación, asistidos por el grupo de derechos humanos Adalah. Estos últimos permanecerán en un centro de detención a la espera de una vista judicial, cuya fecha sigue sin concretarse.
El barco, de bandera británica, fue llevado al puerto de Ashdod, y el pequeño cargamento de ayuda humanitaria que transportaba, que incluía arroz y leche en polvo para bebés, fue confiscado. Los activistas indicaron que su intención era crear conciencia sobre la crisis humanitaria en Gaza, una región que ha sufrido severamente a causa de la guerra, y que ha despertado la atención internacional desde que Israel restringió el acceso a la Franja en marzo. Las autoridades israelíes descalificaron el viaje como una simple maniobra publicitaria en favor de Hamás, afirmando que la cantidad de ayuda a bordo sería redirigida a través de “canales humanitarios reales”.
En un giro inesperado, el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, bromeó sobre el incidente y negó la acusación de Thunberg de haber sido secuestrada, sugiriendo que Israel tenía problemas más serios que manejar. Desde 2007, tras la toma de control de Gaza por Hamás, Israel ha mantenido un bloqueo naval con el objetivo de impedir el ingreso de armamento al grupo militante.
Más recientemente, el conflicto aumentó luego de un ataque de milicianos de Hamás que dejó más de 1,200 personas muertas en Israel, seguido de una extensa ofensiva militar de represalia que ha causado la muerte de más de 54,000 palestinos, según fuentes de salud en Gaza. Este intenso conflicto ha dejado a la población de Gaza, que asciende a 2.3 millones de personas, en una situación extremadamente crítica, con la ONU advirtiendo que el bloqueo total de suministros ha llevado a la población al borde de la hambruna.
Desde marzo, Israel ha limitado drásticamente el flujo de alimentos a Gaza, permitiendo solo un suministro reducido a través de un nuevo grupo apoyado por el Estado, en un intento de prevenir que Hamás desvíe la ayuda humanitaria. La situación sigue siendo volátil y se encuentra en el centro de un amplio debate internacional sobre derechos humanos y ayuda humanitaria, lo que mantiene la atención sobre el futuro de la región.
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