En enero de 2026, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó un alarmante incidente en Palenque, Chiapas: la muerte de un mono aullador silvestre a causa del gusano barrenador. Este primer caso fatal en estas especies en México ha encendido las alarmas sobre el impacto de dicho parásito, que hasta ahora se había asociado mayormente con el ganado.
El primate, un macho de cinco años, fue encontrado herido tras caer de un árbol. Los veterinarios que intervinieron en su recuperación hallaron una lesión abierta infestada de larvas, siendo finalmente identificadas como del gusano barrenador. A pesar de los esfuerzos, el daño tisular avanzado resultó fatal, destacando una preocupación creciente respecto a cómo esta plaga podría afectar no solo a los animales domesticos, sino también a la fauna silvestre en áreas protegidas.
Originario del gusano barrenador, este parásito actúa al depositar sus huevos en heridas abiertas, donde las larvas se alimentan de tejido vivo, causando lesiones profundas y potencialmente mortales. La situación resalta la urgencia de un monitoreo más intensivo en las selvas para prevenir la propagación de esta plaga a otras especies.
Ante este desafío, las autoridades han implementado varias medidas: desde campañas informativas que educan a la comunidad sobre la detección y prevención de brotes, hasta la vigilancia epidemiológica reforzada y la canalización rápida de casos sospechosos. Destaca también la estrategia de control en el ganado mediante la liberación de moscas estériles para ayudar a reducir la población del parásito.
Los signos de infestación incluyen heridas húmedas o malolientes, presencia visible de larvas, así como comportamientos de aislamiento y apatía en los animales afectados. La detección temprana es clave; puede marcar la diferencia entre la vida y la pérdida de un animal.
Este incidente no solo cuestiona las dinámicas de salud animal en el país, sino que también afecta el equilibrio ecológico, dado que los monos aulladores desempeñan un papel crucial en la dispersión de semillas y la regeneración de las selvas. La aparición de este parásito en fauna silvestre manifiesta la urgencia de un enfoque coordinado para proteger especies emblemáticas y mitigar riesgos en su hábitat.
Si se observan síntomas similares en cualquier animal, es vital realizar una denuncia inmediata a las autoridades ambientales o sanitarias. Sin duda, el reciente evento en Chiapas nos recuerda la fragilidad de la biodiversidad y la necesidad de un esfuerzo conjunto para preservarla.
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