Un premio multimillonario en un concurso televisivo puede parecer un sueño hecho realidad, pero la realidad fiscal que sigue a la celebración puede ser un verdadero golpe. El reciente caso del bote de “Pasapalabra” ha sacado a la luz las consideraciones tributarias que deben tener en cuenta los ganadores de grandes premios en España.
Imaginemos a un afortunado ganador, por ejemplo, Manu, natural de Madrid. Él se lleva un impresionante premio de 2.199.960 euros. Sin embargo, antes de celebrar, debe tener en cuenta el impacto del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En su caso, el total a retener ascendería a 516.040 euros, dejando un neto de 2.199.960 euros tras las deducciones. Esta cantidad a retener incluye un 24,09% del impuesto estatal, y un 20,33% adicional en concepto de normativa autonómica, resultando en un total del 44,42%. Por lo tanto, la Agencia Tributaria estatal percibiría alrededor de 654.300 euros, mientras que la Hacienda de Madrid se quedaría con cerca de 552.100 euros. En total, ambos organismos juntos recibirían cerca de 1.206.400 euros.
El caso se complica cuando cambiamos de región. Supongamos que la ganadora es Rosa Rodríguez, originaria de Galicia. Aunque comparte el tipo impositivo del 24,09% del Estado, su comunidad autónoma aplica un 22,30%, elevando su carga total al 46,39%. Esto significa que la recaudación de la Agencia Tributaria estatal seguirá siendo la misma (654.300 euros), pero la Hacienda gallega aumentará su parte a 605.700 euros, lo cual lleva el total a aproximadamente 1.260.000 euros que se quedan en manos de Hacienda.
Es fundamental que todos los concursantes, como Manu y Rosa, tengan presente que el monto que se están llevando es bruto. Este recordatorio es especialmente pertinente en el ciclo fiscal de 2025, ya que cualquier premio, sin importar su cuantía, debe ser incluido en su declaración de la renta del año correspondiente.
Así, la lección aquí es clara: aunque ganar un premio en un concurso puede parecer la solución a muchos problemas financieros, la obligación tributaria es ineludible. La frase “Hacienda siempre gana” resuena con fuerza en este contexto, recordando a todos los afortunados que, tras la alegría de ganar, deben enfrentarse a la realidad de los números.
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