Ser el nuevo en una empresa genera una mezcla de emociones como miedo y emoción. Para facilitar esta transición, el líder debe desempeñar un papel esencial en el acompañamiento del colaborador a lo largo de su curva de aprendizaje, asegurándose de que comprenda y se adapte a los procesos de trabajo. Sin embargo, es crucial que el líder reconozca los límites para evitar caer en una actitud paternalista, pero tampoco debe dejar al nuevo integrante sin apoyo, ya que esto puede impactar negativamente en la productividad y la cohesión del equipo.
Cuando el nuevo colaborador comete errores recurrentes, surgen quejas como: "A él lo pasan de largo y a nosotros se nos pide cierta calidad". Estas inquietudes pueden promover una percepción de favoritismo y afectar el compromiso de los demás integrantes del equipo, según explicaciones de expertos en el área.
El tiempo de adaptación varía según el tipo de puesto. Para roles operativos, suele ser de 15 días a un mes, mientras que para puestos administrativos o supervisiones puede extenderse de dos a tres meses. En el caso de posiciones de alta dirección, el período de adaptación puede alcanzar tres a cuatro meses, dependiendo de la complejidad del cargo y del número de personas a su cargo. Cuando la responsabilidad de liderazgo es mayor, este periodo puede incluso prolongarse hasta un año.
Durante la curva de aprendizaje, el acompañamiento del líder no solo involucra la enseñanza de procesos, sino también la construcción de una relación de confianza. Crear un ambiente donde el nuevo empleado se sienta cómodo para hacer preguntas es fundamental, ya que muchos temen parecer incompetentes si piden ayuda repetidamente.
El liderazgo también implica el establecimiento de límites. Si un colaborador no muestra progreso tras varias intervenciones, es vital que el líder actué, ya que prolongar situaciones de estancamiento puede llevar al desgaste emocional tanto del líder como del colaborador.
Los errores son parte indispensable del proceso de aprendizaje, y aunque se permiten al principio, se espera que estos evolucionen con el tiempo. Por ejemplo, aprender a andar en bicicleta requiere dominar el equilibrio antes de poder avanzar a niveles más complejos. Si un nuevo empleado comete las mismas faltas repetidamente, esto puede ser una señal de un estancamiento.
Para optimizar el acompañamiento, los líderes deben adoptar ciertas estrategias clave:
Tolerancia y paciencia: Cada persona aprende a su propio ritmo, por lo que el líder debe estar preparado para ofrecer apoyo continuo y comprensión.
Planificación de objetivos: Establecer un plan con metas semanales o mensuales permitirá al líder monitorear el avance del colaborador y detectar cualquier desaceleración en su adaptación.
- Retroalimentación constante: La retroalimentación efectiva es clave para reconocer logros y ajustar el curso cuando sea necesario. Esta discusión debe realizarse en un entorno propicio y con un tono amable para fomentar una comunicación abierta.
Con estos puntos en mente, los líderes pueden desempeñar un papel crucial en la integración de nuevos talentos, asegurando no solo su progreso sino también la salud del equipo en su conjunto.
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