Una gigantesca tormenta invernal ha descargado su furia en Nuevo México y Texas, mientras avanza hacia el noreste de Estados Unidos, poniendo en alerta a decenas de millones de estadounidenses. El fenómeno, calificado por el Servicio Nacional de Meteorología (NWS) como “inusualmente extenso y de larga duración”, ha sido impulsado por una masa de aire ártico que se ha desplazado desde Canadá, generando condiciones climáticas extremas.
El NWS ha advertido sobre la posibilidad de necesidades de socorro significativas dado que se anticipan grandes nevadas y acumulaciones de hielo que pueden resultar “catastróficas”. El secretario de Transporte, Sean Duffy, ha indicado que hasta 240 millones de habitantes podrían verse afectados por los efectos de esta tormenta. En respuesta, al menos 16 estados, junto con la capital estadounidense, han declarado el estado de emergencia.
La magnitud del caos es palpable, con cerca de 4,000 vuelos cancelados el día sábado, y casi 9,000 adicionales previstos para el domingo, según datos de FlightAware. En Texas, las inclemencias han llevado a que Dallas padezca lluvia helada y temperaturas que han caído a -6 grados Celsius. Ante la crisis invernal, el alcalde de Houston, John Whitmire, ha instado a sus casi 2.4 millones de residentes a permanecer en sus hogares.
Las autoridades han abierto centros de acogida para personas sin hogar en esta importante metrópoli, mientras que Eric Maple, un residente de 56 años, ha compartido su preocupación: “No estamos acostumbrados a lo que se supone que viene”. Las autoridades estatales han asegurado que, a diferencia del apagón en 2021, la red eléctrica se encuentra en buenas condiciones, aunque casi 130,000 hogares siguen sin electricidad en todo el país, con más de 50,000 cortes reportados en Texas y Luisiana.
La tormenta también ha afectado a Oklahoma y Arkansas, donde se han registrado acumulaciones de hasta 15 centímetros de nieve. Se prevé que el impacto de esta tormenta se extienda hacia la región del Atlántico medio y el noreste, con una masa de aire gélido asentándose posteriormente. El NWS ha señalado que los efectos de la nieve y el aguanieve persistirán por más de una semana, generando condiciones peligrosas para la conducción y la caminata.
La federación ha decidido cerrar sus oficinas el lunes en preparación para los efectos de la tormenta. “Continuaremos monitoreando y manteniéndonos en contacto con todos los estados en la trayectoria de esta tormenta. ¡Manténganse a salvo y abríguense bien!”, ha manifestado el presidente de EE. UU.
Las condiciones extremadamente peligrosas se ven exacerbadas por cambios en el vórtice polar, que han traído consigo una mayor frecuencia de estos fenómenos invernales en las últimas dos décadas. Esto podría relacionarse con el calentamiento del Ártico, que debilita las corrientes de viento que normalmente aíslan la atmósfera polar. Los científicos continúan investigando para establecer un vínculo más claro entre estas tormentas extremas y el cambio climático.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha instado a los ciudadanos a quedarse en casa, advirtiendo que incluso unos minutos al aire libre pueden resultar peligrosos para la salud. A medida que las temperaturas se desploman en muchas partes del país, se anticipan mínimas de sensación térmica por debajo de -45 grados Celsius en las Grandes Llanuras y el centro norte, lo que requiere precauciones adicionales, como proteger las tuberías y verificar el estado de los vecinos más vulnerables.
En la jornada de hoy, 24 de enero de 2026, los efectos de esta tormenta invernal continúan siendo palpables y la población debe estar preparada para enfrentar un clima severo en los próximos días.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


