Los inversionistas se encuentran en un estado de alerta ante las futuras proyecciones de la deuda estadounidense, particularmente con la inminente aprobación de un amplio proyecto de ley de impuestos y gastos en el Senado. Esta preocupación se intensifica con el riesgo de que los rendimientos de los bonos permanezcan elevados durante un periodo prolongado.
La sensibilidad de los mercados a la calidad del perfil de deuda de EE. UU. se ha visto profundizada por la reciente baja en la calificación crediticia por parte de Moody’s, el 16 de mayo de 2025. En este contexto, los bonos a largo plazo han experimentado presiones debido a temores sobre el creciente déficit. Recientemente, se observó una respuesta tibia por parte de los inversionistas a una subasta de bonos a 20 años, lo que a su vez elevó el rendimiento del bono a 30 años a niveles no vistos desde octubre de 2023.
Este incremento en los rendimientos de los bonos podría significar mayores costos de endeudamiento para consumidores, empresas y gobiernos, lo que podría impactar significativamente en la economía. “Hay una creciente preocupación de que, a medida que el proyecto de ley avance, se pierdan gradualmente los recortes de gasto y se implementen más estímulos, lo que podría resultar en un déficit aún mayor,” señala Brian Nick, director de inversiones de NewEdge Wealth. Este escenario, según Nick, conlleva a mayores rendimientos de los bonos y una curva de rendimiento más pronunciada.
Se estima que la versión del proyecto de ley fiscal de la Cámara de Representantes podría añadir aproximadamente 3.8 billones de dólares a la ya colosal deuda federal de 36.2 billones durante la próxima década, de acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso. Tras su aprobación la semana pasada, el proyecto de ley se traslada al Senado, donde se espera que miembros trabajen en él después del receso por el Día de los Caídos. Algunas de las cláusulas del proyecto podrían ser bien recibidas por el electorado republicano, no obstante, los senadores están propensos a impulsar modificaciones al texto.
“Es probable que el Senado no esté tan dispuesto a aceptar recortes profundos del gasto, y cuanto más se prolongue el debate, más probable será que el costo del proyecto se incremente,” comentó Christopher Hodge, economista jefe para EE. UU. de Natixis. En este sentido, el presidente Donald Trump aspira a tener el proyecto listo para su firma antes del 4 de julio. Sin embargo, un retraso en el proceso legislativo podría aumentar la vulnerabilidad ante datos económicos más débiles, lo que podría hacer que los recortes de gasto sean aún más impopulares entre los senadores, como advierte Nick.
Los inversionistas observan con atención el potencial crecimiento que podría surgir de los recortes de impuestos y los ingresos provenientes de aranceles, factores que influencian sus decisiones de inversión. Trump y su equipo han destacado los 1.6 billones de dólares en recortes del gasto al ser cuestionados sobre el impacto de la ley fiscal en el déficit. Los principales republicanos defienden la postura de que los recortes impositivos se amortizarán a través de un estímulo en el crecimiento económico, generando así 2.5 billones de dólares en nuevos ingresos durante la próxima década.
La situación, que data de mayo de 2025, refleja un delicado equilibrio entre el crecimiento fiscal y los retos que enfrentan los mercados, un tema que seguramente seguirá generando debate y análisis en los meses venideros.
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