A casi un mes del trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico en el centro de Oaxaca, que resultó en 14 pasajeros fallecidos y cerca de un centenar de heridos el 28 de diciembre, persisten las incógnitas y cuestionamientos sobre las causas del accidente. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, a más tardar la próxima semana, la Fiscalía General de la República presentaría un primer dictamen sobre el siniestro, ocurrido durante el trayecto Salina Cruz-Coatzacoalcos. La falta de comunicación oficial ha dado pie a un aluvión de desinformación y especulaciones.
Un grupo de expertos, entre ellos el ingeniero estructural estadounidense Justin Roczniak y el ingeniero ferroviario británico Gareth Dennis, abordó el incidente en el pódcast Well There’s your problem. En un episodio de casi tres horas, analizan diversos factores y plantean preguntas cruciales que las autoridades deberían considerar acerca de este proyecto, destacado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Uno de los enfoques más críticos es el papel de la Secretaría de Marina (Semar), a la que se asignó la responsabilidad del proyecto en 2023. Los especialistas destacan que el Tren Interoceánico fue ejecutado bajo una presión política considerable. La Auditoría Superior de la Federación documentó, en cinco informes, fallos significativos en la construcción, incluyendo deficiencias en el diseño y errores en el cálculo de costos de materiales.
La decisión de adquirir maquinaria usada, ante los constantes retrasos y la inexperiencia de la Semar, ha sido señalada como un factor preocupante. Las máquinas de la marca Intercity, por ejemplo, fueron fabricadas entre 1975 y 1980. Aunque se llevaron a cabo reparaciones, los expertos advierten sobre los riesgos de operar con tecnología anticuada sin el equipamiento adecuado para garantizar la seguridad de los pasajeros.
Desde el punto de vista técnico, los analistas resaltan que la tecnología moderna en trenes incluye sistemas de seguridad que pueden mitigar errores humanos, como sensores que activan los frenos si se excede la velocidad. Sin embargo, esto solo es efectivo si hay una señalización adecuada en la vía. En el tramo donde ocurrió el descarrilamiento, que presentaba dos curvas pronunciadas, no se encontraron alertas visuales ni señalización que alertara al operador de la locomotora sobre los peligros de la ruta.
Además, se plantean interrogantes sobre el centro de control de tráfico ferroviario. Las operaciones del Tren Interoceánico dependen de un sistema de comunicación por radio, mientras que se sigue aguardando la implementación de un centro de control centralizado que podría mejorar la seguridad y eficiencia operativa.
El factor humano también está en el centro del debate. Preguntas sobre el entrenamiento de los operadores y las condiciones laborales son claves para entender el accidente. Información sobre la cantidad de horas de entrenamiento que recibieron, así como sus márgenes de descanso, son críticas para asegurar la seguridad operacional.
Con respecto a la posible causa del descarrilamiento, imágenes del lugar del accidente indican que los rieles estaban en buenas condiciones, lo que sugiere que el problema podría no haber estado relacionado con fallas en la infraestructura. Expertos advierten que el exceso de velocidad podría haber jugado un papel en el descarrilamiento, particularmente en un tramo caracterizado por sus curvas agudas.
En medio de este panorama, la necesidad de una investigación externa se vuelve evidente. Los analistas recalcan la importancia de realizar una auditoría especializada fuera del ámbito federal para esclarecer las responsabilidades y mejorar la seguridad del sistema ferroviario en México. Pese a la tragedia, la administración de Sheinbaum ha reiterado su compromiso con la rehabilitación y construcción de más de 3,000 kilómetros de vías para trenes de pasajeros.
Este caso no solo resalta las fallas de un proyecto emblemático, sino que también plantea interrogantes sobre la urgencia política que a menudo precede a la adecuada planificación y ejecución de grandes obras de infraestructura. La comunidad espera respuestas claras y una rendición de cuentas que asegure que incidentes como este no se repitan en el futuro.
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