Una jueza en Bolivia ha revocado la orden de captura contra el exmandatario Evo Morales, relacionado con un caso de presunta trata de personas, que surge de un incidente de abuso de una menor durante su mandato. Este fallo, emitido el 30 de abril de 2025, ha generado un considerable revuelo en el ámbito político y social del país.
La Fiscalía había solicitado la detención del líder indígena de 65 años en octubre, llevando a Morales a refugiarse en la región cocalera del Chapare. Sus partidarios establecieron un sistema de vigilancia para prevenir su arresto, subrayando el clima de tensión y movilización que rodea a los eventos.
La jueza penal Lilian Moreno, después de casi siete meses de deliberaciones, ha anulado no solo el mandato de captura, sino también “todos los actos procesales e investigativos” que pesaban sobre Morales. Aunque el texto del fallo ha sido difundido por los medios de comunicación y la defensa del exmandatario, aún no se han revelado las razones que respaldan esta decisión judicial.
La Fiscalía ha planteado que Morales sostuvo una relación con una adolescente de 15 años en 2015, de la que resultó en el nacimiento de una hija un año después. Este asunto había sido objeto de investigaciones anteriores, incluyendo un expediente que se archivó en 2020 por el delito de estupro, y que fue reabierto en 2024 bajo nuevas acusaciones relacionadas con la trata.
Se alega que el exmandatario pudo haber proporcionado beneficios a los padres de la niña, quien era parte de la “guardia juvenil” del partido de Morales en ese entonces. Este desarrollo judicial destila una compleja intersección entre la política, la justicia y las dinámicas sociales en Bolivia, convirtiendo el caso en un punto focal de debate y discusión.
Es imprescindible seguir de cerca este caso, dado su potencial impacto en el panorama político del país y las implicaciones que podría tener para las políticas de tratamiento hacia la infancia y la justicia en temas de género y derechos humanos. La anulación de la orden de captura, aunque no exime a Morales de la atención pública y judicial, reconfigura las estrategias de defensa y prosecución en un contexto donde la percepción pública también juega un papel clave.
Esta información, aunque precisa a la fecha de publicación, invita a una reflexión continua sobre el desarrollo de los hechos y el contexto en el que se inscriben. La historia de Evo Morales sigue siendo un capítulo tumultuoso y multifacético en la historia contemporánea de Bolivia, y el seguimiento de esta situación es crucial para comprender los futuros avances legales y sociales en la nación.
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