La exitosa serie de televisión “Élite” ha generado una gran controversia desde su lanzamiento, incluso antes de que se emitiera el primer episodio. Los temas candentes y el tono escandaloso han llevado a algunos a acusarla de glorificar comportamientos negativos, mientras que otros la han adorado como una obra maestra de la televisión.
A pesar de la opinión generalizada de que “Élite” es una serie frívola que no aporta ninguna reflexión profunda sobre la sociedad actual, hay quienes argumentan que la serie, en realidad, ofrece una crítica mordaz a los privilegiados y la cultura de impunidad en el mundo contemporáneo.
El éxito de “Élite” ha sido impulsado en gran parte por una campaña publicitaria centrada en sus aspectos más llamativos: la trama de asesinato, los secretos oscuros y los triángulos amorosos. Sin embargo, una vez dentro de la serie, se hace evidente que los personajes sirven a una sátira implacable de las clases adineradas.
En un mundo donde la impunidad parece ser más la norma que la excepción, “Élite” utiliza una mezcla de drama y suspense para explorar el lado oscuro del dinero y la riqueza. Los personajes son ricos y privilegiados, pero también están marcados por la corrupción y la violencia. La serie resiste la tentación de pintar a los personajes malvados como dignos de nuestro desprecio, en lugar de eso, nos invita a examinar la complejidad de sus acciones y cómo se pudieron haber producido.
La serie utiliza hábilmente su configuración para destacar la desigualdad de la riqueza y cómo esta brecha puede llevar a un comportamiento deshonesto e incluso criminal. Aunque “Élite” es en última instancia un drama emocionante, hay un subtexto aquí sobre la necesidad de enfrentar las consecuencias de nuestros actos y la necesidad de cultivar la empatía, incluso hacia aquellos a quienes quizás no entenderíamos de otra manera.
En lugar de trivializar la vida de las personas con dinero a través de un enfoque superficial, “Élite” arroja luz sobre las complejidades de la corrupción, la violencia y la desigualdad. Aunque no es una serie que se deba tomar como una guía moral, nos recuerda la importancia de cuestionar nuestro mundo y el papel que jugamos en él.
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