Conocí China en 2005, y el impacto fue inmediato: la experiencia se asemejó a un viaje al futuro. Las innovaciones que hoy consideramos comunes, como cajeros automáticos con reconocimiento de huella digital y hoteles equipados con comandos de voz, ya eran parte de la vida diaria. Este fenómeno me hizo reconsiderar completamente la noción de “Hecho en China”; no era simplemente sinónimo de copia, sino una clara señal de vanguardia.
Hoy, un cambio similar se está gestando con la Inteligencia Artificial (IA). China avanza a un ritmo diferente, con una narrativa que dista de la visión occidental. Un dato revelador del AI Index Report de la Universidad de Stanford indica que siete de cada diez patentes de IA en el mundo son chinas, lo que subraya la magnitud de su liderazgo en la innovación tecnológica. A esto se suma que el país cuenta con más de 1,500 modelos de IA desarrollados, lo que destaca su capacidad para contribuir significadamente al escenario global de la tecnología.
Desde que ChatGPT capturó la atención mundial, la mayoría de los titulares sobre IA se han centrado en Estados Unidos, enfocándose en empresas como OpenAI y Nvidia. Sin embargo, es fundamental recordar que, desde 2017, China ha estado trazando un rumbo claro hacia la supremacía en IA, tal como establece su New Generation Artificial Intelligence Development Plan. A diferencia del modelo estadounidense, que se basa en startups y capital privado, China combina planificación estatal con inversión empresarial y una amplia implementación en distintos sectores productivos.
Un componente crucial de este plan es la educación en IA, que se volverá obligatoria en las escuelas chinas a partir de septiembre de 2025. Esta materia se enseñará a estudiantes de entre 6 y 15 años, ya sea como un curso independiente o integrado en otras materias. Esto incluye aprendizaje sobre pensamiento computacional, algoritmos básicos y ética de la IA.
La propuesta china en esta esfera no busca simplemente replicar modelos existentes como ChatGPT; las aplicaciones son más prácticas y enfocadas. Modelos como DeepSeek se orientan a la optimización de cadenas logísticas, la automatización de fábricas y el apoyo en diagnósticos médicos, proponiendo un enfoque menos ostentoso pero más funcional. Sin embargo, eso no significa que ignore la IA generativa. Existen otros modelos exitosos como Qwen (Alibaba), ERNIE/Wenxin Yiyan (Baidu) y Hunyuan (Tencent), todos ellos ganando reconocimiento tanto en China como en el extranjero.
Cabe resaltar que DeepSeek ha tenido un impacto notable desde su lanzamiento; su entrada al mercado global se describió como un “terremoto tecnológico”, logrando más de 97 millones de usuarios activos mensuales en un corto lapso y superando a ChatGPT en descargas en iOS en varias regiones.
Ante estos acontecimientos, surge una pregunta inevitable: ¿Debería preocuparnos la IA china? La respuesta es clara. En primer lugar, como un competidor significativo a nivel tecnológico, la presencia de China en el ámbito de la IA está desafiando el monopolio estadounidense, lo que alentará la innovación y diversificará las opciones disponibles en el mercado. Muchos modelos chinos se lanzan en formatos abiertos, ofreciendo alternativas a los sistemas más cerrados y monopolizados.
Sin embargo, el desarrollo de la IA en China también plantea preocupaciones válidas. La relación estrecha entre su avance tecnológico y el gobierno suscita debates sobre vigilancia, control social y posibles usos militares de la tecnología. Además, hay una falta de transparencia en los datos y criterios éticos vinculados a esos modelos.
Desde una perspectiva global, el progreso de China en IA impacta no solo en el equilibrio geopolítico, sino también en la naturaleza de las plataformas que dominan en el mundo. Mientras que Estados Unidos continúa liderando en inversión privada y chips, China destaca en su escala y aplicación práctica. En contraste, Europa se sitúa más en una función reguladora que competitiva, y América Latina ha quedado un tanto rezagada, observando desde un ángulo periférico.
A medida que seguimos adelante, la cuestión no es tanto quién prevalecerá, sino qué tipo de IA acabará influyendo más en nuestras vidas cotidianas. El verdadero poder no reside únicamente en el modelo más popular, sino en aquel que logre integrarse en la economía, los servicios y las decisiones cotidianas, sin perder de vista los retos éticos y políticos que emergen en este camino.
Actualización: a febrero de 2026, el panorama de la IA ha seguido evolucionando, con cada vez más atención mediática y desarrollos en ambos lados de la competencia entre EE. UU. y China.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/02/La-reserva-de-minerales-de-Trump-futuro-electrico-75x75.jpeg)
