La violencia y la intolerancia en el fútbol siguen siendo temas candentes en el panorama deportivo español. LaLiga, en un esfuerzo por combatir estos comportamientos, ha intensificado sus denuncias semanales ante el Comité de Competición de la RFEF y la Comisión Antiviolencia. En sus informes, la liga documenta cánticos que incitan a la violencia o tienen un contenido insultante, alineándose con el Código de Disciplina Deportiva de la RFEF y la legislación contra la violencia, el racismo y la xenofobia en el deporte.
Durante recientes partidos, se han registrado varias incidencias preocupantes en diferentes encuentros, que han puesto de relieve la necesidad de acciones más contundentes. Por ejemplo, durante el partido Espanyol – Girona, un grupo de aficionados conocido como “Grada Canito” comenzó a entonar cánticos ofensivos en minutos clave del encuentro. Desde el minuto 23 hasta el 69, gritaron “Puta Girona” en varias ocasiones, mientras que en minutos posteriores dirigieron mensajes igualmente despectivos hacia el FC Barcelona.
En el encuentro entre Mallorca y Athletic, los cánticos de “¡Eh, cabrón!” y “¡Tonto, tonto!”, fueron igualmente pronunciados por los aficionados locales, evidenciando una cultura que desafía la paz y la deportividad en el deporte.
Otro incidente se reportó en el Osasuna – Oviedo, donde se lanzaron objetos al terreno de juego. En este caso, un mechero fue arrojado sin causar daños, pero el árbitro no dudó en activar el protocolo correspondiente ante este tipo de comportamientos violentos. Del mismo modo, los aficionados de Osasuna emitieron cánticos como “Puto Oviedo”, reflejando la rivalidad extrema que a menudo trasciende un simple juego.
En el contexto del Betis – Villarreal, la tensión se palpó en cánticos que duraron varios minutos y que menospreciaban a la hinchada rival. Este mismo patrón de comportamiento se mantuvo en otros partidos, como en Getafe – Valencia, donde se emitieron gritos despectivos y mensajes ofensivos dirigidos a los equipos adversarios y a sus jugadores.
El partido Real Sociedad – Barcelona también fue escenario de cánticos repetidos e insultantes, en los que los aficionados de la Grada Aitor Zabaleta destacaron por su animosidad hacia el equipo rival. Este ambiente hostil fue palpable en múltiples momentos del encuentro, creando una atmósfera que dista mucho de lo que se esperaría en un evento deportivo.
Estos eventos recientes, documentados hasta el 20 de enero de 2026, destacan la urgencia de erradicar la violencia y la intolerancia en el fútbol. LaLiga continúa trabajando para mitigar estos comportamientos, pero el camino es largo y requiere un enfoque sostenible y colaborativo de todas las partes involucradas. En última instancia, la meta es promover un ambiente deportivo donde impere el respeto y el juego limpio, en lugar de la hostilidad y la agresión.
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