La reciente reunión entre Laura Dogu, jefa de la misión de Estados Unidos en Venezuela, y la presidenta interina Delcy Rodríguez marca un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países, que habían estado interrumpidas desde 2019. En este primer encuentro oficial, que tuvo lugar el lunes pasado, se discutieron las tres fases del plan propuesto por el senador Marco Rubio: estabilización, recuperación económica y reconciliación, seguido de la transición política en el país sudamericano.
Este acercamiento se produce en un contexto donde Nicolás Maduro, el depuesto presidente, se encuentra actualmente en una prisión estadounidense enfrentando acusaciones de narcotráfico. Dogu, quien llegó a Venezuela el sábado, representa una estrategia renovada para restablecer las relaciones bilaterales deterioradas, donde el diálogo y el respeto mutuo jugarán un papel fundamental. “Hoy me reuní con Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez para reiterar las metas de nuestro diálogo”, escribió Dogu en su cuenta oficial, en un gesto de apertura hacia un futuro colaborativo.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela también subrayó la creación de una hoja de ruta conjunta para tratar asuntos de interés bilateral. El canciller venezolano, Yván Gil, indicó que se abordarán diferencias y controversias históricas, además de explorar áreas como energía, comercio y política en el marco de estas conversaciones.
Un avance significativo en esta recomposición de la relación fue anunciado por Gil, quien informó que Félix Plasencia, excanciller y exembajador de Venezuela en China, será enviado a Washington como “representante diplomático”, un paso que simboliza el deseo de Caracas de normalizar sus relaciones exteriores.
Por otro lado, el presidente estadounidense ha elogiado a Rodríguez, describiéndola como una figura “formidable” en medio de esta transformación. Además, confirmando un acuerdo para la exportación de crudo venezolano ante la necesidad de recursos, el monto alcanzaría hasta 2,000 millones de dólares, lo que podría amenazar los intereses de varios actores en el ámbito internacional.
No menos relevante fue el anuncio de Rodríguez de una propuesta de “ley de amnistía” para centenares de presos, una medida que ha sido exigida desde hace tiempo por la oposición política y organismos de derechos humanos en el país.
El desenlace de estas conversaciones y los compromisos establecidos podrían influir decisivamente no solo en el futuro político de Venezuela, sino también en el panorama geopolítico regional. La dinámica entre Estados Unidos y Venezuela parece estar en una encrucijada, donde el diálogo es la clave para resolver diferencias históricas.
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