El cambio radical que ha experimentado el Real Madrid desde la llegada de Álvaro Arbeloa como técnico es innegable. A tan solo un mes de asumir el mando, muchos jugadores han elevado su rendimiento, destacando nombres como Huijsen, Camavinga, Bellingham, Mastantuono, Valverde y Vinicius, quienes han mostrado una clara mejora en su desempeño. Este resurgimiento se evidenció en un reciente encuentro ante el Villarreal, donde el Madrid, pese a la competencia, se mostró superior en individualidades y en conjunto.
El Madrid ha recuperado su chispa: su ataque es más dinámico, y la defensa ha adquirido una solidez considerable, gracias a una mayor colaboración entre los jugadores. Esta nueva cohesión ha minimizado las desconexiones que tanto daño le hicieron en las primeras partes de la temporada. El futuro es incierto, pero la influencia de Arbeloa es palpable y se refleja en la moral del equipo, que ahora presenta un ambiente más positivo.
Un aspecto preocupante para el Villarreal fue la grave lesión de Juan Foyth, quien sufrió una ruptura del Aquiles. El defensor enfrentó este duro golpe con una admirable serenidad, consciente de la gravedad de su situación. La recuperación será larga, y su ausencia será un duro golpe para el equipo, especialmente con la cercanía de competiciones importantes.
Mientras tanto, el Real Madrid continúa su ascenso. La claridad en su juego y la presión ejercida sobre el rival han mejorado considerablemente. En este contexto, Kylian Mbappé se destacó nuevamente, marcando el primer gol del partido e incrementando su cuenta personal a 34 goles en la temporada. Además, el atacante demostró su audacia al lanzar un penalti al estilo Panenka, un gesto que fue capturado por los medios presentes.
El centro del campo también ha visto un revitalizante regreso a través de Arda Güler. Tras haber comenzado como suplente, ha recuperado la titularidad y se ha convertido en el motor del equipo, aportando creatividad y ritmo al juego. Su actuación contra el Villarreal fue clave para la victoria del Madrid.
Por el lado del Villarreal, Gerard Moreno brilló en la primera parte, volviendo a mostrar su calidad. Su capacidad para desmarcarse y generar oportunidades fue notable, aunque le faltó el gol para culminar su gran actuación. A pesar de los esfuerzos del equipo, se hace evidente que su desempeño en la Champions no refleja esta calidad, sumando solo un punto en siete partidos. A pesar de la derrota ante el Madrid, la actitud y el juego mostrado ofrecen esperanzas de consolidarse nuevamente en la liga.
El encuentro concluyó con una clara demostración de las diferencias actuales entre ambos equipos. El Madrid, ahora mostrando una nueva cara bajo el mando de Arbeloa, se sitúa en una mejor posición para afrontar los retos venideros, mientras que el Villarreal deberá recalibrar sus objetivos para asegurar su lugar en competiciones europeas en el futuro.
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