El panorama del mercado móvil en México vive una transformación significativa. En esta fase de cambio, los Operadores Móviles Virtuales (OMV) se han consolidado como una fuerza competidora clave frente a los operadores tradicionales. Según un análisis reciente de participación en el mercado del primer trimestre de 2025, llevado a cabo por The Competitive Intelligence Unit (The CIU), los OMV han experimentado un crecimiento notable, aumentando su participación del 10.7% al 15.8% en el último año.
Este incremento, que supera los cinco puntos porcentuales, no es trivial. Los OMV están dejando atrás su papel de opción secundaria para convertirse en la elección principal de muchos consumidores. Los usuarios están optando por trasladar su número a estos nuevos actores del mercado, un comportamiento que evidencia una competencia real y directa entre los OMV y los gigantes del sector.
Uno de los pilares de esta reconfiguración es la portabilidad numérica, que permite a los usuarios conservar su número al cambiar de proveedor. Esta herramienta, lejos de ser meramente técnica, se ha convertido en un barómetro del dinamismo competitivo, reflejando en tiempo real las preferencias de los consumidores y sus insatisfacciones con los operadores tradicionales.
A pesar de que Telcel se mantiene como el agente económico preponderante en telecomunicaciones con una participación del 54.8%, la presión ejercida por los OMV es cada vez mayor. En el último balance de portabilidad numérica, estos nuevos jugadores lograron una captación neta de aproximadamente 108,000 líneas, en comparación con las 268,000 de Telcel. Asimismo, AT&T y Movistar han logrado reducir sus pérdidas, lo que indica un mercado enmaduración.
Este cambio no solo muestra que el auge inicial de los OMV ha quedado atrás, sino que ahora enfrentan el reto de mantener su crecimiento y fidelizar a los clientes que han decidido optar por sus servicios. La portabilidad ha sido fundamental en este proceso, permitiendo que los OMV se posicionen como competidores serios, ofreciendo alternativas superiores en términos de servicio, precio y cobertura.
De cara al futuro, los OMV deberán mantener viva esta competencia, mientras que el nuevo marco normativo juega un papel crucial para asegurar que el ecosistema siga siendo dinámico. Es esencial implementar mecanismos que equilibren las condiciones de competencia, reduzcan las barreras de acceso a infraestructura y combatan prácticas anticompetitivas.
En este contexto, México no puede permitirse un retroceso en materia de competencia en el mercado móvil. La reciente consolidación de los OMV y la evolución de la portabilidad numérica son claros indicadores de una reconfiguración del mercado. Con el reto por delante de mantener este impulso competitivo, se abre una nueva etapa en la telecomunicación en el país, donde los consumidores se benefician de una mayor diversidad de opciones.
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