Al cierre de 2025, un preocupante 63.8% de la población urbana en México expresa que considera inseguro vivir en sus localidades, un incremento de 2.1 puntos porcentuales en comparación con el 61.7% del año anterior. Esta percepción, aunque no siempre refleja directamente el comportamiento de las cifras delincuenciales, indica un panorama alarmante sobre la sensación de seguridad que sienten los habitantes en diferentes ciudades del país, según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi.
La ENSU, realizada trimestralmente en 91 áreas urbanas, busca ofrecer un vistazo claro sobre cómo los ciudadanos valoran la seguridad en sus entornos, desglosando esta percepción por regiones y género. Así, el estudio evidencia importantes brechas: el 69.4% de las mujeres encuestadas se siente insegura en su ciudad, en contraste con el 57.1% de los hombres. Esta diferencia destaca una vulnerabilidad que persiste en el tiempo, intensificando las preocupaciones sobre la seguridad urbana desde una perspectiva de género.
Las variaciones regionales también son significativas. Algunas ciudades presentan tasas que rozan el 90% de población que reporta inseguridad, mientras que en otras, este número no supera el 10%. Los cinco lugares considerados más peligrosos por sus habitantes son Uruapan (Michoacán) con 88.7%, Culiacán (Sinaloa) con 88.1%, Ciudad Obregón (Sonora) con 88.0%, Ecatepec de Morelos (Estado de México) también con 88.0%, e Irapuato (Guanajuato) con 87.3%. Por otro lado, las ciudades con menor sensación de inseguridad son San Pedro Garza García (Nuevo León) con 8.7%, Benito Juárez (Ciudad de México) con 14.8%, Piedras Negras (Coahuila) con 17.3%, Los Mochis (Sinaloa) con 25.6%, y San Nicolás de los Garza (Nuevo León) con 27.5%.
La ENSU también indaga sobre los espacios públicos donde la inseguridad se siente con mayor intensidad. Los resultados muestran que más del 70% de los encuestados se siente inseguro al usar cajeros automáticos ubicados en la vía pública, seguido del transporte público y las calles de la ciudad. Esta preocupación por la seguridad en el día a día subraya las dificultades que enfrentan los ciudadanos en su movilidad.
A pesar de que la percepción negativa de la inseguridad se mantiene alta, los cambios observados durante 2025, comparados con años anteriores, revelan un aumento considerable en la sensación de inseguridad y violencia en las localidades mexicanas. Esta información, que se comparte a principios de 2026, resuena con la necesidad urgente de abordar de manera efectiva los factores que contribuyen a este clima de temor y desconfianza en la vida urbana del país.
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